El país que va a recibir el próximo Presidente de México Andrés Manuel López Obrador

Por: Félix Muñiz

Todo cambio genera cierta incertidumbre y después de vivir ocho décadas en un sistema político que después de la Revolución Mexicana, ofreció acabar con la pobreza, no cumplió, incluso se acrecentó el número de pobres en el país, incluso ya se vivió una alternancia con un partido de derecha y la gente pobre y lo problemas siguen creciendo.

Ahora en el 2018 vivimos el proceso de otra transición y esta con tendencia hacia la izquierda, (que según AMLO será la 4 transformación) y es aquí donde nos hacemos la siguiente pregunta.

Las promesas del Presidente Electo AMLO serán cumplidas o sólo se quedarán en dichos?

Bien dicen que la tercera es la vencida, Andrés Manuel López Obrador, tuvo que estar tres veces en la boleta electoral para convertirse en el próximo presidente de México.

El tabasqueño dejo de ser el eterno candidato presidencial y a partir del 1º de diciembre gobernará a un país que eligió la alternancia.

El líder moral del Movimiento Regeneración Nacional  ha prometido que transformará a México y como estandarte ha dicho que durante su gobierno los pobres serán los primeros por lo que propuso aumentar los programas sociales de apoyo a grupos vulnerables, como adultos mayores, madres solteras, personas con discapacidad y a los llamados “ninis”.

Erradicar la corrupción e impunidad, no más gasolinazos, buscará la pacificación del país, entre otros, son parte de los compromisos que el tabasqueño ha puesto sobre la mesa, pero ¿realmente todos sus promesas podrán convertirse en realidades? Tan solo el compromiso de apoyos sociales implicaría un gasto federal de más de 240 mil millones de pesos anuales, según estimados.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta, qué país recibe Andrés Manuel López Obrador, y es que a principios de septiembre, el sucesor del presidente Enrique Peña Nieto afirmó que recibiría un país estable y sin crisis financiera, puntualizando que los problemas como pobreza, inseguridad y violencia existen, pero hay condiciones para que las cosas mejoren.

Semanas posteriores, cambió su discurso y expresó que el país está en bancarrota y será difícil cumplir con todas las demandas que tiene la sociedad, reiterando que no habrá mayor endeudamiento público y prometió respetar la autonomía del Banco de México.

 Sin embargo, expertos señalan que el país no está en bancarrota, pese a que en este sexenio el endeudamiento creció alrededor de 15 puntos porcentuales del PIB de 2013 a 2016.

El presidente electo agregó que una posible crisis económica en México sólo podrá venir del exterior o de un mal manejo de la política del Instituto Central. Hay que recordarle al próximo mandatario que la política financiera es dictada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que es parte del poder ejecutivo, y no del banco central.

Del dicho al hecho hay mucho trecho, López Obrador y su equipo han empezado a toparse con la realidad, pues no sólo bastará con decir las cosas, tendrá que ejecutar acciones concretas para lograr sus objetivos, además de todo tendrá que contar con un capital que difícilmente será sostenible pese a la austeridad que quiere manejar en su administración.

Incluso hoy analistas financieros pronostican una caída en el crecimiento de la economía y un alza en la inflación.

Sin duda hay muchos retos que enfrentará la nueva administración, a partir del 1º de diciembre veremos si Obrador cumple sus promesas o sólo se quedarán en dichos.

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