El INAH celebra los 100 años de la Doctrina Carranza con exposición

Por: Alejandro Camacho

México ha tenido distintas políticas exteriores a lo largo de su historia, sin embargo, la experiencia de ser atacado durante el siglo XIX y principios del XX por potencias extranjeras, lo llevó adoptar una actitud de condena al intervencionismo, manifiesta en la Doctrina Carranza, que expresa la necesidad de defender la soberanía nacional.

Estos principios, dados a conocer el 1 de septiembre de 1918, por el entonces presidente Venustiano Carranza, como parte de su informe de gobierno ante el Congreso de la Unión, establecieron los ejes rectores de las relaciones internacionales, los cuales fueron complementados en los años treinta por la Doctrina Estrada; ambas cimentaron la política exterior de México hasta el año 2000.

Para recordar este importante suceso, el Museo Casa de Carranza, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), abrió la exposición 100 años de la doctrina Carranza. Un hito en la política exterior mexicana, integrada por poco más de 40 piezas, entre documentos, libros, armas y algunos objetos de uso cotidiano del ex presidente y del diplomático Genaro Estrada, provenientes en su mayoría del acervo del recinto museístico, así como del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, de una colección particular y de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Durante la apertura de la exhibición, en la que estuvieron Rosalía Carranza Prunés y Venustiano Carranza Peniche, sobrinos nietos del constitucionalista; Lorenza del Río Cañedo, directora del museo, y Jesús González Schmal, titular de la Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México; el historiador Edwin Alberto Álvarez, responsable de la investigación que sustenta la muestra, explicó que ésta busca reconocer tales ideales como un hito que marcó un antes y un después en la política exterior de México, y el papel del país como una voz de protesta contra las injusticias cometidas por las grandes potencias.

El investigador del INAH expuso que la doctrina se centraba en dos principios fundamentales: el derecho de toda nación a la autodeterminación, es decir, a decidir por sí misma qué clase de régimen político y social deseaba establecer; y el derecho a la no intervención por parte de potencias extranjeras en los asuntos internos de una nación soberana.

“Y si bien Benito Juárez dio a conocer, en una frase célebre, el derecho al respeto por la autodeterminación de los pueblos, no se trataba de una doctrina a seguir sino una opinión personal, ya que ni él, ni Lerdo de Tejada o Porfirio Díaz, condenaron la intervención de las potencias en otros países, no de manera abierta y oficial.

“Estos preceptos fueron justamente una respuesta a las diversas intervenciones militares que sufrió el país: en 1913, el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, intervino en el derrocamiento de Francisco I. Madero, durante la Decena Trágica; después, en 1914, el presidente Woodrow Wilson ordena ocupar el puerto de Veracruz, en perjuicio de Victoriano Huerta y beneficio de los revolucionarios, pero se trató de una invasión al territorio y una violación a la soberanía”, expuso Edwin Alberto Álvarez.

Posteriormente, en 1916, una columna del ejército estadounidense se internó en territorio nacional, en respuesta a un ataque realizado por Francisco Villa al poblado norteamericano de Columbus, en lo que se conoce como La Expedición Punitiva, donde nuevamente se mancilló la autonomía nacional. A raíz de estos incidentes, sumado a lo que México sufrió en el siglo XIX, Carranza decidió emitir esa doctrina.

Laura Patricia de León, responsable del discurso museográfico del montaje, indicó que éste se divide en cinco ejes temáticos: “Antecedentes lejanos”, que aborda todas las intervenciones a México en el siglo XIX, prosiguen los “Antecedentes cercanos”, con sucesos como La Decena Trágica, la ocupación estadounidense de Veracruz, la Expedición Punitiva y el Telegrama Zimmermann. Continúa con las secciones “La Doctrina Carranza”, “Aplicación de la Doctrina Carranza” y “La Doctrina Estrada”.

La muestra hace énfasis en la biblioteca y hemeroteca del museo; se exhiben varios libros de la biblioteca personal de Carranza, como La Doctrina Carranza y el pensamiento indolatino, de Hermila Galindo, pionera del feminismo en México y primera candidata a diputada federal.

En la parte dedicada a las doctrinas Carranza y Estrada, se presentan documentos facilitados por la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como un sombrero y anteojos de Genaro Estrada, expuestos en paralelo con un bombín y los lentes de Venustiano Carranza.

También se muestran periódicos que publicaron los asesinatos de Madero y Pino Suárez; condecoraciones y algunas armas, como el revólver del líder constitucionalista, además de los proyectiles que fueron extraídos de los cráneos de los llamados “Apóstol de la Democracia” y del “Caballero de la Lealtad”.

“Se dice que Carranza, antes de tomar cualquier decisión importante, contemplaba por un largo rato las balas que le quitaron la vida a Madero y a Pino Suárez, pues estaba consciente de que cualquier error podía llevarlo a tener el mismo fin que ellos”, refirió la museógrafa.

El historiador Edwin Alberto Álvarez expuso que las doctrinas Carranza y Estrada permitieron a México tener autoridad en materia diplomática a nivel internacional, ya fuera ante la Sociedad de Naciones o en la ONU, donde siempre se pronunció en contra de las intervenciones extranjeras. El propio presidente constitucionalista aplicó su doctrina al mantener estricta neutralidad en la Primera Guerra Mundial, no obstante, el intento de Alemania por convertir a México en su aliado mediante el famoso Telegrama Zimmermann.

Asimismo, la invasión de la Italia de Benito Mussolini al imperio de Abisinia (hoy Etiopía), en 1934, la anexión de Austria a Alemania (Anschluss) por el régimen nazi de Adolfo Hitler, en marzo de 1938 y la adhesión de los Sudetes, pertenecientes a Checoslovaquia, también por la Alemania nazi, en octubre del mismo año, fueron condenadas por México ante la Sociedad de Naciones, predecesor de la Organización de las Naciones Unidas.

“A partir de estas dos doctrinas a México se le conoció, incluso a finales de siglo XX, como un país que propugnaba por la diplomacia en los conflictos internacionales, era considerado como una nación pacifista que siempre buscaba la solución diplomática, nunca a favor de emprender guerras ni invasiones. Sin embargo, esta política cambió en el año 2000, cuando el gobierno en turno decidió abandonar las doctrinas con el fin de poder ingresar al Consejo de Seguridad de la ONU”, indicó.

En la primera década del 2000, continuó el historiador, México fue miembro temporal de dicho consejo, aunque no dio un respaldo total a la guerra que se libró en el golfo Pérsico y tampoco se enviaron tropas a esos territorios, como se tenía planeado.

“Actualmente, la Doctrina Carranza es practicada en la conducta del gobierno nacional, pero no está siendo esgrimida y verbalizada. Se ha perdido la voz que se tenía, como un participante activo en la política internacional en pro del derecho de los países en situaciones desventajosas a no ser invadidos militarmente, ni a sufrir la imposición de regímenes políticos contrarios a la voluntad popular”, concluyó.

La exposición permanecerá hasta febrero de 2019, en la Galería del Museo Casa de Carranza, ubicado en calle Río Lerma 35, colonia Cuauhtémoc. Horario: martes a sábado de 9:00 a 18:00 horas, domingos de 9:00 a 17:00 horas. Costo: 55 pesos. Entrada gratuita a menores de 12 años, adultos mayores, jubilados, pensionados, personas con discapacidad, estudiantes y maestros con credencial vigente. Los domingos, entrada libre.

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