Un vistazo a la bóveda celeste desde una mítica ciudad prehispánica: La Quemada, en Zacatecas

Por: Alejandro Camacho

Las impresionantes y famosas ruinas de La Quemada o Tuitlán, “Lugar de dioses”, que dominan la llanura que se extiende dentro del Valle del Malpaso, en Villanueva, Zacatecas, se convierten —tres veces al mes— en el escenario idóneo para echar un vistazo a la bóveda celeste. Los visitantes recorren la zona arqueológica acompañados de personajes históricos, de cuya voz conocen la historia de esta antigua ciudad que representaba los confines norteños de Mesoamérica.

Desde hace un año el público disfruta de una experiencia nocturna que le permite apreciar desde otra perspectiva las estructuras prehispánicas que cubren y rodean las cumbres del Cerro de los Edificios. El programa educativo “Observación sideral”, reúne las voluntades y competencias del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del Consejo Zacatecano de Ciencia, Tecnología e Innovación (COZCyT), y de la Secretaría de Turismo estatal.

Para el arqueólogo Carlos Torreblanca, coordinador de esa zona arqueológica localizada al sur de la ciudad de Zacatecas, la iniciativa permite divulgar de forma lúdica aquellos aspectos que la investigación arqueológica ha ido revelando sobre el que por mucho tiempo se consideró el mítico Chicomoztoc, “Lugar de las siete cuevas”, de donde según las narraciones mexicas, los aztecas permanecieron un tiempo antes de continuar su peregrinación y fundar Tenochtitlan en el centro de México.

Diferentes proyectos académicos en el sitio permitieron concluir que La Quemada corresponde a un desarrollo distinto y más antiguo que los aztecas, por lo cual se ha denominado como la cultura del Valle de Malpaso, siendo contemporáneo a Xochicalco, en el Altiplano Central de México, y Alta Vista Chalchihuites, al noroeste de Zacatecas.

Dentro del paisaje del alto valle del río Malpaso-Juchipila, se han detectado varios asentamientos prehispánicos comunicados por calzadas, siendo La Quemada el de mayores dimensiones, por lo cual se ha considerado el centro rector. Su máximo crecimiento se dio entre 650 y 900 d.C., lapso al cual sobrevino un abandono paulatino de los conjuntos monumentales, los cuales mostraron indicios de un intenso incendio que debió ocurrir entre 1050 y 1100 d.C., de ahí su nombre.

Carlos Torreblanca destaca que el primero en hacer un plano detallado de las “ruinas” de La Quemada fue Carl de Berghes, un topógrafo de origen alemán que fue comisionado con este propósito por un personaje querido por los zacatecanos, “Tata Pachito”, Francisco García Salinas, quien fue gobernador del estado entre 1828 y 1834.

Justo Carl de Berghes es el primer guía de los visitantes que acuden a la “Observación sideral”. Él les explica cómo las enormes cortinas de lajas que forran las laderas de este mosaico montañoso, funcionaron como muros de contención de extensas terrazas que soportaron las estructuras monumentales y permitieron la ampliación de los espacios arquitectónicos durante diferentes periodos.

Después del topógrafo alemán entra en escena una mujer indígena llamada Xóchitl, “Flor “, quien pide a los asistentes respeten el lugar antes de ascender la Gran Escalera Solar. Tras subir los más de 20 metros, ante los visitantes se presenta la Cancha para el Juego de Pelota y la Pirámide Votiva, que en el imaginario de los antiguos habitantes representaban el nivel terrestre y las aguas primordiales, donde emergió la primera Montaña de la Creación.

Transcurridos los minutos, niños, jóvenes y adultos acompañados de un guía van del primer nivel de la Acrópolis al segundo, donde un sacerdote les aguarda al pie de una pequeña pirámide. El personaje les explica que, en este sector conocido como El Cuartel, residían los gobernantes y sabios como él, encargados de observar el cielo para pronosticar le entrada de los ciclos para la siembra y la cosecha, de lo que dependía el sustento del pueblo.

La plática sobre la cosmovisión de los antiguos pobladores de La Quemada es la antesala oportuna a la “Observación sideral”. Dentro de la Plaza Principal frente al Salón de las Columnas, miembros del Museo Zigzag (Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología) alistan los telescopios para enseñar a los visitantes a aproximarse a la lectura del espacio sideral.

Estos recorridos que, además de la representación teatralizada y la observación astronómica, incluyen una degustación de platillos locales, se llevarán a cabo este sábado 27 de octubre; 10, 15 y 24 de noviembre, y 8, 13 y 22 de diciembre.

Para mayores informes: Argentours. Av. Hidalgo 613, Centro, Zacatecas, Zac. Teléfonos: 492 165 0501 y 492 544 8945.

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