INAH reflexiona sobre retos y desafíos al acercarse su 80 aniversario

Por: Alejandro Camacho

Por mandato del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río, el 3 de febrero de 1939, fue fundado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo encargado de investigar, preservar, proteger y difundir el patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de México. Con motivo de sus casi ocho décadas de existencia, se llevó a cabo el conversatorio “El patrimonio cultural: Retos y desafíos. 80 años del INAH”, activad enmarcada en el cierre de la 32 edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

En la mesa de reflexión participaron Diego Prieto Hernández, director general del INAH; Antonio Saborit, titular del Museo Nacional de Antropología (MNA); María Teresa Franco, ex directora del instituto; y Alicia Barabas, profesora-investigadora emérita del INAH. La charla versó sobre tres tópicos fundamentales: balance histórico del INAH, aportes de la institución a la sociedad mexicana y los grandes desafíos de cara a su celebración octogenaria.

Durante su participación, el antropólogo Diego Prieto Hernández señaló que el INAH, por su tradición y aporte a la sociedad mexicana, es una de las grandes instituciones del país: abierta al diálogo, pensamiento crítico y debate libre. Añadió que a diferencia de otras instancias que han desaparecido o se han dividido, el INAH creció y se fortaleció.

“Actualmente contamos con 192 zonas arqueológicas abiertas al público, 125 museos nacionales, metropolitanos, regionales y locales o de sitio, tres escuelas, y apoyamos a la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente, además, trabajamos en el cuidado de las ciudades históricas, monumentos y los sitios declarados Patrimonio Mundial”.

El titular del INAH reconoció las gestiones que María Teresa Franco tuvo al frente de la institución (1992-2000 y 2013-2016) donde hizo aportes para la conformación de los Centros INAH en la República Mexicana, la creación de proyectos arqueológicos y turísticos, el impulso al Programa Nacional de Etnografía de las Regiones Indígenas de México y el posicionamiento de México ante la UNESCO.

El doctor Antonio Saborit, titular del MNA, recordó que para ese momento fundacional de 1939, ya se contaba con el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, una escuela fundada en 1938, un sinfín de colecciones y un espíritu muy definido en torno al patrimonio cultural. “Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo, pero ésta es la raíz profunda del INAH, un instituto facultado por ley para proteger lo propio”, acotó.

Manifestó que, el gran aporte del instituto en estas ocho décadas, ha sido poder brindar a la gente una relación más documentada, crítica, compleja y sobre todo “gozosa” de nuestro pasado.

María Teresa Franco precisó que el INAH encarna la posibilidad de redecir las identidades en México, gracias a la capacidad de sus investigadores y la interrelación que tiene con otras

instituciones de corte académico, pero también con aquellas públicas y privadas, nacionales e internacionales.

“El INAH no vive como una universidad ni como un centro de investigación, vive al pulso de muchos de los conflictos importantes, eso le da una enorme pasión y desgaste. El instituto sabe de su vocación decisoria sea cual sea la problemática, es una tendencia a leer la acción diaria como algo que impele hacia adentro y produce discurso”.

Finalmente, Alicia Barabas, profesora-investigadora emérita del INAH, comentó que uno de los retos principales del INAH es el tema de la educación a la población. “Los antropólogos sociales y etnólogos tenemos como tarea fundamental dar a conocer el rostro de los 68 grupos etnolingüísticos de México. Desde nuestra trinchera lo hacemos con publicaciones, material audiovisual, congresos y dinámicas en los museos”.

Los museos, dijo, son fundamentales en la tarea educativa, ya que su misión no sólo es mostrar a los indígenas del pasado, sino a los indígenas del presente, pero no en una especie de cultura congelada, sino de una manera dinámica, en la cual se hable de migración, problemas de territorialidad y modernidad.

Como últimas reflexiones, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, manifestó que, en efecto, las cuatro vertientes en las que se tiene que trabajar los siguientes años son: la educación, el desarrollo y la modernidad de la institución, y el turismo, como un aspecto que no se puede disociar del patrimonio y desarrollo urbano.

El doctor Antonio Saborit citó a manera de conclusión el pensamiento del antropólogo Daniel Fernando Rubín de la Borbolla, quien decía que los museos están conformados por los niños y los especialistas. “El INAH no tiene que perder de vista estas dos referencias para seguir construyendo todos los días saberes y compartirlos a la sociedad”.

La historiadora María Teresa Franco indicó que es necesario apoyar a las escuelas que están a cargo del instituto y vincularlas con sistemas de educación mucho más amplios. La voz del INAH, dijo, se tiene que articular necesariamente con los institutos culturales, con instituciones locales, representantes de la sociedad civil y extender el reconocimiento internacional que tiene, así como atender las opiniones a favor y en contra, y ampliar el marco legal para la protección del patrimonio.

La mesa de diálogo fue establecida como la primera actividad del INAH con la que celebra sus 80 años, festejo que se verá nutrido en 2019 con exposiciones, conferencias, publicaciones editoriales, entre otras más.

Autor entrada: