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5 de febrero: la Constitución mexicana entre la pacificación y la transformación del poder

Se requiere un acuerdo incluyente en el que estén representadas todas las visiones: Kenia López 

El Poder Legislativo asumió la responsabilidad histórica de cimentar un Estado constitucional de bienestar: Laura Itzel Castillo

Por Félix Muñiz

 

 

Este 5 de febrero, en el marco del 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Teatro de la República en Querétaro volvió a ser escenario de un mensaje simbólico de unidad institucional.

Sin embargo, más allá de los protocolos, los discursos evidenciaron dos visiones distintas sobre cómo debe interpretarse y usarse la Constitución mexicana en el México actual: una como instrumento de pacificación y consenso, y otra como palanca de transformación política profunda.

Por un lado, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, colocó en el centro del debate una idea clave: “Nuestra Constitución debe ser el instrumento para pacificar a México”.

 

 

En un país marcado por la violencia, la inseguridad y la desconfianza en las instituciones, su discurso apeló a la Carta Magna como un acuerdo incluyente, capaz de representar también a quienes piensan distinto y de evitar que el poder se confunda con unanimidad forzada.

La diputada del PAN Kenia López recordó que la Constitución de 1917 nació para pacificar a una nación convulsa tras la Revolución, y advirtió que hoy existe una peligrosa distancia entre lo que la ley promete y lo que viven millones de familias mexicanas: miedo al caminar por las calles, ausencia de seguridad, servicios de salud insuficientes y derechos sociales que no siempre se materializan. Desde su perspectiva, sin respeto al equilibrio de poderes, a la pluralidad y a la legalidad, cualquier reforma corre el riesgo de erosionar la democracia que costó décadas construir.

En contraste, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, defendió una lectura distinta de la Constitución mexicana. Para ella, el Poder Legislativo ha actuado como un “auténtico Congreso Constituyente”, impulsando más de 20 reformas constitucionales desde 2024 que —aseguró— han recuperado el sentido social del Estado y fortalecido la soberanía nacional. En su discurso, la Constitución no sólo se preserva: se transforma activamente para acompañar el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.

 

 

La senadora de Morena Castillo Juárez subrayó que las reformas han permitido avances en igualdad sustantiva, derechos de las mujeres, reconocimiento de pueblos indígenas y una reforma al Poder Judicial que, según afirmó, acerca la justicia a la ciudadanía. Incluso sostuvo que estas políticas públicas han contribuido a sacar de la pobreza a más de 13.5 millones de personas, argumento que refuerza la narrativa de un Estado más interventor y social.

El contraste es evidente. Mientras Kenia López Rabadán advierte sobre el riesgo de que la Constitución se convierta en un instrumento de una sola visión política, Laura Itzel Castillo Juárez reivindica su uso como motor de cambio estructural. La primera llama a la pacificación mediante la ley y el consenso; la segunda, a profundizar la transformación mediante reformas constantes.

Así, este Día de la Constitución, quedó claro que el debate no es sólo conmemorativo. La pregunta de fondo sigue abierta: ¿la Constitución debe ser un punto de encuentro neutral para reconstruir la paz y la confianza, o una herramienta para redefinir el rumbo político del país? La respuesta marcará el futuro del constitucionalismo mexicano.

 

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