En 2024, las remesas alcanzarán los impresionantes 62 mil 247 millones de dólares
Por Félix Muñiz
El Dirigente Nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, ha puesto el dedo en la llaga al destacar una realidad que, aunque conocida, no siempre recibe la atención y el reconocimiento que merece.
En un mensaje a medios a través de redes sociales el senador del PRI por el Estado de Campeche, dijo que los 7.6 millones de mexicanos trabajadores en Estados Unidos no solo son parte fundamental de la economía estadounidense, sino que desempeñan un papel crucial al mantener a millones de familias en México gracias a las remesas que envían año con año.
En 2024, estas remesas alcanzarán los impresionantes 62 mil 247 millones de dólares, una cifra que refleja el esfuerzo, sacrificio y esperanza de millones de mexicanos que, lejos de su tierra natal, se levantan cada día para garantizar el bienestar de los suyos.
El legislador priista Moreno Cárdenas señaló que detrás de cada migrante hay una historia de lucha, una narrativa de sacrificio que no se limita a la mera idea de migrar en busca de mejores condiciones.
“Se trata de historias de hombres y mujeres que, al cruzar la frontera, no solo buscan un futuro para sí mismos, sino que se convierten en el sostén de sus familias en México”.
Cada remesa enviada es un rayo de esperanza, un recurso vital para la educación, la salud y las necesidades básicas de millones de hogares en el país.
Sin embargo, a pesar de la magnitud de este fenómeno, hay una pregunta que persiste: ¿realmente estamos haciendo lo suficiente para apoyar a estos trabajadores y a sus familias? La migración no es solo un flujo de dinero, sino también un fenómeno humano que involucra derechos, bienestar y, sobre todo, dignidad. Y aunque se alaba la labor de los migrantes, la realidad es que muchos de ellos enfrentan condiciones precarias, carecen de acceso a servicios de salud adecuados y, en muchos casos, viven con el temor constante de la deportación o de no poder ofrecer una vida mejor a sus seres queridos.
Es imperativo que los gobiernos, tanto el mexicano como el estadounidense, redoblen esfuerzos para proteger los derechos de estos trabajadores. En lugar de ver la migración únicamente como un fenómeno económico, es necesario reconocer su dimensión humana y social, promoviendo políticas que garanticen una integración más justa, un acceso equitativo a servicios y, sobre todo, el respeto a los derechos fundamentales de los migrantes.
Moreno Cárdenas ha sido claro al señalar que es urgente crear las condiciones necesarias para que los mexicanos que viven en Estados Unidos puedan tener un mejor presente y futuro. Las políticas públicas deben enfocarse en la inclusión, en la construcción de oportunidades tanto en México como en los Estados Unidos. Pero no solo se trata de la emigración, también es necesario pensar en el futuro de los que se quedan, en las comunidades mexicanas que dependen de las remesas para sobrevivir.
Mientras las remesas continúan siendo un salvavidas para muchas familias, la pregunta sigue siendo si estamos construyendo las políticas que realmente beneficien tanto a los migrantes como a sus familias en México. Es tiempo de actuar con responsabilidad, de reconocer a nuestros migrantes no solo como trabajadores, sino como seres humanos que contribuyen de manera invaluable a la prosperidad de ambos países.