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Adán Augusto López asegura que “se está ganando la batalla al crimen organizado” a pesar del aumento de violencia en México

Eso si lamento las muertes del magistrado Edmundo Román y del diputado Benito Aguas

Por Félix Muñiz

 

 

En medio de un país marcado por un creciente clima de inseguridad y violencia, el coordinador de los senadores de Morena Adán Augusto López Hernández afirmó categórico que “se está ganando la batalla a la inseguridad”.

Sin embargo, las declaraciones de Adán López no hicieron más que generar cuestionamientos sobre la efectividad de las estrategias del gobierno federal frente a la ola de violencia que azota varias regiones del país.

Entrevistado en la vieja casona de Xicoténcatl el Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado López Hernández condenó, de manera enfática, el asesinato del magistrado Edmundo Román Pinzón, ocurrido el pasado miércoles en Acapulco, Guerrero.

Asimismo, expresó su pesar por el brutal asesinato del diputado Benito Aguas, ocurrido en Zongolica, Veracruz. Ambos crímenes, al igual que muchos otros en los últimos meses, forman parte de la espiral de violencia que no cesa en México.

Sin embargo, cuando se le cuestionó sobre la creciente violencia en el país, el coordinador de Morena mostró un enfoque optimista, al asegurar que, a pesar de las muertes violentas de figuras públicas, “en términos generales, se está ganando la batalla a la inseguridad”.

 

 

Según él, la violencia persiste en algunos estados más que en otros, pero insistió en que las estrategias de seguridad están dando resultados y que se está trabajando de manera coordinada con las autoridades estatales para enfrentar el problema.

El contraste entre la declaración de López Hernández y la realidad que viven millones de mexicanos es evidente. Los números no mienten. A lo largo de 2023 y lo que va de 2024, la violencia en México ha alcanzado niveles alarmantes. Las ejecuciones, los enfrentamientos entre grupos criminales y las muertes de civiles en hechos de violencia son solo algunos de los indicadores de la creciente descomposición social en varias regiones del país. A pesar de los esfuerzos y estrategias implementadas, el crimen organizado sigue teniendo un dominio significativo en muchas partes del territorio nacional.

Cuando el senador fue cuestionado sobre si los recientes asesinatos de políticos, como los de Román Pinzón y Aguas, deberían encender “focos rojos”, su respuesta fue evasiva. Afirmó que no se trataba de un “foco rojo”, ya que la violencia afecta tanto a figuras públicas como a ciudadanos comunes.

No obstante, su afirmación parece restarle importancia a los asesinatos de personas que ocupan cargos de relevancia en la política, los cuales, además de su impacto social y político, reflejan la fragilidad del Estado frente al crimen organizado.

Además, López Hernández se mostró reacio a comentar sobre la situación de seguridad en su propio estado, Tabasco, a pesar de que en los últimos años ha registrado un incremento en los índices de violencia.

Optó por mantener un perfil bajo, expresando su apoyo al gobernador y evadiendo una respuesta directa sobre el estado de la seguridad en su entidad. La falta de un análisis crítico sobre la realidad de su estado resalta la desconexión entre las autoridades y las comunidades afectadas por la violencia.

En cuanto a otros estados como Guerrero y Sinaloa, donde la violencia ha sido un tema recurrente, López Hernández reiteró que los gobernadores Evelyn Salgado y Rubén Rocha, respectivamente, cuentan con el respaldo de Morena ante los desafíos de seguridad. Sin embargo, la incapacidad de estos gobiernos para frenar el crimen organizado en sus regiones refleja una desconexión entre las afirmaciones del senador y los problemas reales que enfrentan los ciudadanos.

En conclusión, las palabras de Adán Augusto López Hernández sobre “ganar la batalla al crimen organizado” parecen desentonar con la realidad que vive México. A pesar de los esfuerzos y la implementación de políticas de seguridad, la violencia continúa siendo un desafío urgente, y la respuesta gubernamental sigue siendo cuestionada por muchos sectores de la sociedad. La situación exige no solo más acciones, sino un análisis realista de los resultados y un enfoque más efectivo y transparente para garantizar la seguridad de todos los mexicanos.

 

 

 

 

 

 

 

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