La expresión que ofendió sus castos oídos fue que a Yunes Márquez lo amenazaron concedió y sí las dio
Por Félix Muñiz
El Senado de la República vivió un episodio de confrontación física y verbal este martes cuando el senador panista Mario Vázquez Robles denunció ser agredido por Adán Augusto López, coordinador de la bancada de Morena, y Miguel Ángel Yunes, legislador morenista.
El incidente se produjo tras una crítica de Vázquez Robles a las prácticas de la bancada de Morena, especialmente en lo relacionado con la cooptación del senador Yunes para conseguir la mayoría calificada en la Cámara Alta.
La expresión del legislador panista fue “que amenazaron a Yunes, lo hicieron conceder, concedió y las dio”.
Este hecho no solo revela la creciente polarización política en el Senado, sino también la desmedida tensión que caracteriza las interacciones entre los grupos parlamentarios en el contexto actual.
Vázquez Robles, quien representa a Chihuahua en el Senado, denunció públicamente que tanto Adán Augusto López como Miguel Ángel Yunes lo agredieron físicamente y le lanzaron amenazas verbales durante la sesión.
Según el senador panista, las agresiones surgieron después de que criticó abiertamente la estrategia de Morena para obtener la mayoría calificada en el Senado, un esfuerzo que, según él, involucra la “traición” de Yunes.
“Tengo el respaldo de mi grupo parlamentario, que fue testigo de la agresión física y verbal que acabo de sufrir de parte del senador Yunes y del coordinador Adán Augusto López”, manifestó Vázquez Robles, quien se mostró indignado por los insultos y amenazas que recibió en el calor del debate.
El senador panista también responsabilizó directamente a Adán Augusto López y Miguel Ángel Yunes por las agresiones y amenazas, además de criticar la pasividad del presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, quien presenció los hechos sin intervenir.
Según Vázquez Robles, la omisión de Noroña frente a estos actos de violencia es una muestra más de la descomposición de las instituciones y del daño que este tipo de prácticas causa a la democracia mexicana.
Este incidente, que puso de manifiesto la intolerancia política y la violencia verbal en el Senado, no es aislado. Vázquez Robles, con un tono firme y desafiante, anunció que presentará una denuncia formal ante las autoridades competentes, la cual será respaldada por su bancada.
“Incontables ocasiones el Grupo Parlamentario del PAN en el Senado ha recibido agresiones de parte de Morena y sus aliados, pero nosotros hemos actuado con tolerancia”, declaró el senador, haciendo referencia a las reiteradas confrontaciones verbales y físicas que su grupo ha tenido que enfrentar en los últimos meses.
El senador panista, además, hizo hincapié en que su partido ha mantenido una postura democrática y pacífica, defendiendo un México de libertad y respeto a las instituciones. “Nosotros no cejaremos en eso, nunca así agredan y así amenacen hasta de muerte”, concluyó, dejando claro que no permitirá que estos actos de violencia pasen desapercibidos.
En otra esquina del Ring en lo que momentáneamente se convirtió el pleno senatorial, el coordinador de los senadores de Morena Adán Augusto López a un reclamo del panista Enrique Vargas intento darle un golpe, pero la intervención de sus asesores impidió que las cosas pasaron a mayores.
El enfrentamiento entre los senadores de Morena y el PAN no solo evidencia las profundas divisiones políticas dentro del Senado, sino también la creciente animosidad y violencia verbal que marcan la actualidad política del país. Este tipo de comportamientos, especialmente por parte de figuras con poder político, pone en riesgo la integridad del Senado como espacio para el debate democrático, y debe ser condenado enérgicamente para evitar que se repita en futuras sesiones.
La denuncia de Mario Vázquez Robles debe ser tomada con seriedad y es imperativo que las autoridades correspondientes investiguen estos hechos con prontitud. La política mexicana no debe permitir que la violencia física o verbal tenga cabida en sus instituciones y menos aún que aquellos que ostentan el poder usen su influencia para intimidar a la oposición.