Desestimó los intentos de desafuero en su contra, calificándolos de “risa y vergüenza” y reiteró que ha ganado todas las sentencias judiciales que acreditan una persecución política
Por Félix Muñiz

En un mensaje de fin de año que encendió la polémica política nacional, el dirigente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó un llamado directo a la ciudadanía para “hacer patria” en 2026 y organizar desde ahora la vigilancia de la elección presidencial y legislativa de 2027, con el objetivo de frenar lo que calificó sin matices como una narcodictadura terrorista del gobierno de Morena.
Sus declaraciones no sólo fueron un ataque frontal al partido en el poder, sino una severa crítica al deterioro democrático que, aseguró, ya se vive en México.
El senador del PRI Alejandro Moreno sostuvo que el mayor fracaso de la oposición en 2024 fue la ausencia de representación ciudadana en las casillas, lo que permitió —según denunció— que Morena “hiciera lo que quisiera” con los votos.
“La gente se fue de las casillas y ahí metieron votos. Zapato, pues. Eso pasó porque no hubo quien defendiera el sufragio”, afirmó. Desde esa premisa, el líder priista insistió en que la defensa del voto no es un tema del PRI, sino una responsabilidad nacional, una “plataforma ciudadana” que requiere capacitación y compromiso real.
El mensaje fue acompañado de una advertencia incómoda: exhibir públicamente a quienes se nieguen a participar como representantes de casilla en 2027. Moreno aseguró que todo quedará grabado y documentado, y que dará a conocer en sus redes sociales quiénes decidieron no actuar.
Para “Alito”Moreno, la pasividad es complicidad. “Todos tenemos que hacer algo por este país si queremos defender la democracia y la verdad”, sentenció.
La crítica más dura se centró en el carácter autoritario del gobierno de Morena, al que acusó de perseguir políticamente a opositores, medios de comunicación y periodistas.
El líder nacional priista Moreno Cárdenas, sostiene que esta persecución ya está documentada tanto a nivel nacional como internacional y forma parte de un proceso más amplio de consolidación de un régimen autoritario, similar al de Venezuela bajo Nicolás Maduro o Nicaragua. “No es que vaya a pasar en México; ya está pasando”, advirtió.
El dirigente del PRI enumeró lo que considera pruebas de esta narcodictadura comunista: la militarización de puertos, aduanas y aeropuertos; la entrega de “superpoderes” a las Fuerzas Armadas; el colapso del Poder Judicial; el debilitamiento de la economía; y un pacto con el crimen organizado.
A su juicio, sólo falta la eliminación física o el encarcelamiento masivo de opositores para completar el modelo, algo que —afirmó— ya comienza a verse en casos como el del alcalde michoacano Carlos Manzo.
Finalmente, Moreno Cárdenas desestimó los intentos de desafuero en su contra, calificándolos de “risa y vergüenza”, y reiteró que ha ganado todas las sentencias judiciales que acreditan una persecución política sistemática en su contra desde hace siete años. Su mensaje, cargado de confrontación, deja claro que el PRI y su dirigente buscan convertir la vigilancia electoral de 2027 en el eje central de la lucha contra Morena, en un contexto de creciente polarización y desconfianza democrática.
