Ayer venció el plazo para que transparentaran dónde están los medicamentos, y no dijeron nada. ¿Dónde está el dinero? ¿En qué se lo están gastando si no es en salvar vidas?
Por Félix Muñiz

La crisis sanitaria por el desabasto de medicamentos oncológicos en México ha alcanzado un nivel insostenible y profundamente inhumano. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ha denunciado con contundencia que la omisión del gobierno de Morena en dotar de medicamentos a niñas y niños con cáncer ya no es solo negligencia, es un crimen contra el pueblo de México.
Su declaración no es una exageración ni una estrategia política: es un grito de auxilio ante la indiferencia criminal de un régimen que ha abandonado a su población más vulnerable.
No es la primera vez que se denuncia esta tragedia. Organizaciones como la Fundación Nariz Roja han documentado de forma sistemática la falta de entrega de medicamentos esenciales. A pesar de las promesas, el gobierno federal ha incumplido, ha mentido y ha dejado morir a cientos de menores sin el tratamiento que necesitan para seguir viviendo.
La pregunta que se impone es clara y desgarradora: ¿cuántos niños más deben morir antes de que Morena asuma su responsabilidad?
El senador del PRI Alejandro Moreno, exigió la inmediata entrega de medicamentos oncológicos en hospitales públicos. Denunció que el plazo para transparentar el paradero de estos fármacos venció sin respuesta alguna por parte de las autoridades. El silencio oficial es, en sí mismo, una forma de violencia institucional.
“¿Dónde está el dinero? ¿En qué se lo están gastando si no es en salvar vidas?”, cuestionó el dirigente, visiblemente indignado. En lugar de priorizar el sistema de salud, el actual gobierno parece haber destinado los recursos públicos a proyectos faraónicos, propaganda ideológica y clientelismo electoral, mientras niños enfermos y sus familias viven en la desesperación, el abandono y la impotencia.
Ya son siete años de administración morenista y la realidad es que la salud pública se ha deteriorado. No hay medicamentos, no hay equipos médicos suficientes, no hay atención digna, pero lo que sí hay es cinismo, opacidad y una narrativa oficial que niega la tragedia con arrogancia. Este gobierno no escucha, no atiende y no se conmueve. Ha demostrado ser incapaz de garantizar lo más elemental: el derecho a la vida.
Alejandro Moreno no solo hizo una denuncia pública, también hizo un compromiso firme: el PRI exigirá justicia y castigo para quienes resulten responsables de esta catástrofe humanitaria. Porque no se trata de errores administrativos ni de fallas logísticas: se trata de omisiones con consecuencias letales.
El pueblo de México debe abrir los ojos ante esta dolorosa realidad. La falta de medicamentos oncológicos no es una anécdota más del sexenio. Es una violación brutal a los derechos humanos, un acto criminal que clama por justicia.
Con la salud no se juega. Y con la vida de nuestros niños, mucho menos.
