“Lo que ocurrió no es protección, es intimidación, es abuso y es un narcoestado”
Por Félix Muñiz

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una crítica frontal contra lo ocurrido en Sinaloa, al denunciar que es inadmisible que elementos de seguridad pública amedrenten a la ciudadanía y de manera aún más grave, a periodistas que arriesgan su vida para informar a las y los mexicanos.
Para el líder priista, estos hechos no representan protección ni prevención del delito, sino intimidación, abuso de poder y una señal clara de un narcoestado tolerado por las autoridades.
Moreno Cárdenas fue contundente: “Lo que ocurrió no es protección, es intimidación, es abuso y es un narcoestado”. La frase resume una acusación que va más allá de un incidente aislado y apunta directamente a la descomposición institucional en entidades donde la línea entre autoridad y criminalidad se ha vuelto peligrosamente difusa. Cuando quienes portan un uniforme y un arma del Estado se convierten en instrumento de miedo, advirtió, el problema ya no es operativo, sino estructural.
El dirigente del Partido Revolucionario Institucional subrayó que el ataque o amedrentamiento contra periodistas no solo vulnera derechos individuales, sino que golpea a la democracia misma. En un país donde ejercer el periodismo es una de las profesiones más peligrosas, cualquier acto de intimidación desde el poder público envía un mensaje devastador: que informar puede costar la libertad o la vida, y que el Estado es incapaz —o no quiere— garantizar la libertad de prensa.
La denuncia de Alejandro Moreno pone el foco en Sinaloa, un estado históricamente marcado por la violencia del crimen organizado, pero donde hoy la preocupación es mayor: la normalización del miedo. Cuando la ciudadanía percibe que los cuerpos de seguridad actúan con lógica de amenaza y no de servicio, se rompe el pacto básico entre sociedad y gobierno. Y cuando esa intimidación se dirige a periodistas, el silencio forzado se convierte en una estrategia más de control.
“El PRI va a defender la libertad de prensa, la seguridad ciudadana y el derecho a vivir sin miedo”, afirmó el líder nacional, al advertir que su partido no guardará silencio frente a estos abusos. En su posicionamiento, dejó claro que no se puede hablar de gobernabilidad ni de paz cuando el miedo es impuesto por quienes deberían garantizar la ley.
La crítica también alcanza al discurso oficial que presume avances en seguridad mientras crecen las denuncias de abusos, amenazas y censura indirecta. Para Moreno Cárdenas, minimizar estos hechos o justificarlos como “protocolos” es una forma de complicidad. “No se puede combatir al crimen organizado copiando sus métodos”, ha señalado en reiteradas ocasiones el priista, quien sostiene que la intimidación desde el Estado solo fortalece la percepción de un país capturado.
En un México donde la violencia contra periodistas sigue impune y donde la ciudadanía enfrenta retenes, amenazas y silencios obligados, la denuncia del dirigente del PRI busca sacudir conciencias. El mensaje es claro y severo: sin libertad de prensa no hay democracia, y sin seguridad ciudadana no hay Estado de derecho. Lo ocurrido en Sinaloa, concluye Moreno Cárdenas, es una advertencia de hasta dónde puede llegar un gobierno que tolera el abuso y normaliza el miedo.
