La corrupción como política de Estado
Cuando Morena llegó al poder, prometió algo que sonaba casi bíblico: “acabar con la corrupción”. Sin embargo, la realidad terminó siendo otra: la corrupción no solo no desapareció, sino que se institucionalizó como nunca. Hoy, lo que debería ser un error aislado de unos cuantos, se ha convertido en un sistema tolerado, alimentado y hasta justificado desde la cúpula del poder.
El caso más brutal es el del huachicol fiscal. Estamos hablando de un desfalco superior a 600 mil millones de pesos, una cifra tan grande que cuesta dimensionar su magnitud. Es como si hubiéramos perdido, de golpe, el presupuesto de salud, educación y seguridad. Se nos dijo que se combatía el robo de combustible en ductos, pero nadie mencionó que el verdadero saqueo vendría disfrazado de facturas fals...









