Presentan en el Senado el libro “Los hijos de la violencia y el narco en Michoacán”; estiman que 30 mil menores participan en el crimen organizado
Por Félix Muñiz

En el marco del Día Internacional de la Juventud, la senadora Reyna Celeste Ascencio Ortega, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, lanzó un enérgico llamado a impulsar una reforma profunda en las fiscalías del país y a erradicar la corrupción en los cuerpos policiacos, al considerar que estas instituciones han fallado sistemáticamente como primer contacto con las víctimas y como garantes de justicia.
Durante su participación en el conversatorio sobre el libro “Los hijos de la violencia y el narco en Michoacán”, de la periodista Lorena Cortés Villaseñor, la legisladora señaló que México enfrenta una crisis humanitaria no reconocida oficialmente, donde el crimen organizado se ha incrustado en la vida cotidiana de millones de personas, particularmente en regiones como Zamora, Jacona y Tierra Caliente.
“¿Quién le da permiso al narcotráfico de arrebatarle los sueños a nuestra juventud? La respuesta es incómoda pero clara: miedo, pobreza, falta de educación, narcocultura y corrupción institucional”, dijo Ascencio, al enfatizar que la inacción de las autoridades y la impunidad han sido cómplices del crecimiento del crimen organizado.
La crítica central recae en las fiscalías, a las que la senadora calificó como estructuras ineficientes, politizadas y, en muchos casos, capturadas por intereses ajenos al bien público. Asimismo, denunció que la corrupción en cuerpos policiacos no solo impide el acceso a la justicia, sino que revictimiza a la población y refuerza la percepción de impunidad en todos los niveles.
La senadora advirtió que la juventud mexicana se encuentra atrapada entre la violencia y el abandono institucional, y que los datos lo confirman: más del 50% de las y los michoacanos considera la inseguridad como el principal problema, y el homicidio doloso es ya la principal causa de muerte entre jóvenes de 14 a 24 años.
El libro de Cortés Villaseñor recoge los testimonios de lo que llamó “dos generaciones marcadas por la violencia”, en donde niñas, niños y adolescentes han crecido bajo el dominio del narco, la falta de oportunidades y el desamparo del Estado. Según estimaciones citadas en el conversatorio, alrededor de 30 mil menores de edad forman parte de grupos criminales en México.
Las especialistas invitadas coincidieron en que México necesita un cambio de paradigma en materia de seguridad. Teresa Torres Aguilar, experta en seguridad multidimensional, recalcó que las políticas públicas deben centrarse en las personas, no en las estadísticas, y Margarita Zapata Moreno, de Amassuru, subrayó que la violencia afecta de manera diferenciada a mujeres, niñas y adolescentes, y urge atender esas realidades.
En un país donde la violencia se ha normalizado y las instituciones parecen superadas, la exigencia de Celeste Ascencio no puede seguir ignorándose. Reformar las fiscalías y limpiar los cuerpos policiacos de corrupción ya no es una opción: es una necesidad impostergable para recuperar la confianza ciudadana y proteger el futuro de la juventud mexicana.
