En los próximos 25 años es importante que la política social avance de manera sustancial en la agenda de género, derechos sociales
Por Felix Muñiz

El diseño de políticas públicas que realmente impacten en la calidad de vida de las y los mexicanos debe poner en el centro la equidad de género, el respeto a los derechos sociales y la atención a los grupos históricamente vulnerados, como lo son las mujeres indígenas, las niñas, los niños y las personas en situación de pobreza extrema. Así lo afirmó **José Nabor Cruz Marcelo, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), durante su participación en el Seminario Permanente Internacional Interdisciplinario sobre Emergencia Social Comunitaria, organizado por la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.
En su conferencia magistral “Pobrezas y desigualdades sociales en el contexto global: retos y desafíos”, el funcionario expuso la necesidad de que en los próximos 25 años la política social avance de forma sustancial en la agenda de género, subrayando la importancia de estrechar las brechas que enfrentan las mujeres mexicanas, particularmente aquellas que viven en situación de pobreza extrema y en hogares de comunidades indígenas.
El reto, señaló Cruz Marcelo, no es solo reducir cifras, sino cambiar estructuras que perpetúan la desigualdad. Para ello, es indispensable adoptar un enfoque multidimensional de la pobreza, que no solo considere el ingreso, sino también las carencias sociales como el acceso efectivo a educación, salud, seguridad social, vivienda digna y alimentación nutritiva.
“Las experiencias de pobreza varían significativamente entre grupos por edad, género, etnia y territorio. Por eso, el análisis y las políticas públicas deben desagregarse con precisión y sensibilidad”, apuntó.
Entre los avances destacados, Cruz Marcelo subrayó que entre 2018 y 2022 la pobreza multidimensional disminuyó de 41.9 a 36.3 por ciento, equivalente a más de cinco millones de personas que salieron de esa condición. Este cambio, señaló, se relaciona con el incremento del salario mínimo y el fortalecimiento de los programas sociales federales.
Uno de los sectores más beneficiados ha sido el de las personas adultas mayores, gracias a la universalización de la pensión no contributiva y su incremento bimestral. En 2024, esta política representó casi el 40% del presupuesto destinado a programas sociales federales.
Sin embargo, la pobreza extrema no ha disminuido de forma significativa, y los desafíos persisten, especialmente para los pueblos indígenas. Más del 65% de la población hablante de lengua indígena vive en pobreza multidimensional, y más del 26% en pobreza extrema.
Cruz Marcelo también propuso impulsar un sistema nacional de cuidados, que reconozca y distribuya equitativamente las responsabilidades de cuidado, tradicionalmente asumidas por mujeres. Asimismo, llamó a fomentar hábitos saludables en la infancia y adolescencia, como el consumo diario de frutas y verduras, como parte de una estrategia de bienestar integral.
La clave, concluyó, es avanzar en una política social con rostro humano, sensible a la diversidad del país y con perspectiva de género, que permita construir un México más justo, más igualitario y sin dejar a nadie atrás.
