“A México no lo van a arrodillar los corruptos ni los cobardes”, aseguró que la persecución política en su contra no es nueva y que ha sido blanco del aparato del Estado desde que se negó a plegarse a la línea oficial
Por Félix Muñiz

En una de sus respuestas más contundentes hasta ahora, el presidente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas arremetió contra la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, luego de que ésta calificara como “vendepatrias” a los políticos de oposición que han denunciado en Estados Unidos lo que consideran abusos y omisiones graves del actual gobierno mexicano.
El senador del PRI Alejandro Moreno a través de sus redes sociales acusó a Sheinbaum de encabezar un gobierno cínico, represor y cómplice del crimen organizado. “Que la presidenta Claudia Sheinbaum me llame ‘vendepatrias’ sólo confirma el nivel de cinismo con el que gobiernan. Les incomoda que hable fuerte, que señale de frente, que no les tenga miedo”, declaró en un mensaje público.
El dirigente priista Moreno Cárdenas aseguró que la persecución en su contra no es nueva y que ha sido blanco del aparato del Estado desde que se negó a plegarse a la línea oficial. “Me han espiado, difamado, amenazado y perseguido. Pero no han podido doblarme, ni van a poder”, sentenció.
El legislador del PRI por el Estado de Campeche Alejandro Moreno fue más allá y expuso lo que, es el verdadero motivo detrás del ataque presidencial: el temor a que en el extranjero se expongan los vínculos entre MORENA y el crimen organizado. “Les incomoda que en Estados Unidos sí se pueda denunciar lo que aquí quieren ocultar: la complicidad de MORENA con el crimen, el uso del poder para perseguir a quienes los enfrentamos”, expresó.
La respuesta de Moreno pone el dedo en la llaga de un tema cada vez más visible: la creciente percepción de que el gobierno actual no solo ha sido omiso ante el avance del crimen, sino que ha pactado con él. “¿Vendepatrias? Vendepatrias es quien encubre a los criminales, quien pacta con el narco, quien usa al Estado para callar opositores y proteger a sus cómplices”, afirmó categóricamente.
Lejos de retractarse o suavizar su postura, Moreno advirtió que no piensa callarse ni retroceder. “Lo que les incomoda no es lo que digo, es que tengo el valor de decirlo. Y por eso, desde el poder, quieren aplastarme. Pero se equivocan: NO ME VOY A CALLAR”.
La crítica es demoledora: acusa al gobierno de usar el aparato del Estado no para gobernar con justicia, sino para perseguir a quienes se atreven a cuestionar su narrativa. Para Moreno, el verdadero acto de traición a la patria es permitir que el crimen tome las calles y que el poder se utilice como arma política.
“A México no lo van a arrodillar los corruptos ni los cobardes”, sentenció. “¡Vamos a enfrentarlos con la verdad, con firmeza y con la fuerza del pueblo!”
En un país donde el discurso presidencial se endurece contra toda voz crítica, la confrontación entre Sheinbaum y Alejandro Moreno no es menor. Refleja el profundo quiebre institucional entre el poder y la oposición, y anticipa una etapa de mayor tensión política, en la que la censura, la persecución y el autoritarismo parecen instalarse como nuevas reglas del juego.
