El país no vive una transformación, sino una profunda continuidad de la corrupción y el deterioro institucional heredados por López Obrador
Por Félix Muñiz

Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum celebraba su primer año de gobierno con discursos de “continuidad”, “transformación” y un supuesto “humanismo mexicano”, la realidad que enfrenta el país es diametralmente opuesta.
Así lo denunció el coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, quien señaló con dureza que México no vive una transformación, sino una profunda continuidad de la corrupción y el deterioro institucional heredados por Andrés Manuel López Obrador.
Lejos del relato triunfalista presentado en el Primer Informe de Gobierno de Sheinbaum, Añorve subraya que lo que se vive en las calles, en los hospitales y en los tribunales es un Estado debilitado, infiltrado por intereses personales y partidistas, y gobernado con una retórica populista que encubre escándalos de corrupción histórica, como el caso del huachicol fiscal.
Este fraude multimillonario, según diversos reportes, involucra a altos mandos de la Secretaría de Marina y a miembros del gabinete del expresidente López Obrador. Un negocio con fuero, uniforme y total impunidad.
Sin embargo, la presidenta Sheinbaum prefirió no mencionar ni una sola palabra al respecto durante su informe. El silencio, en este caso, es complicidad.
Tampoco hubo mención del desabasto crónico de medicamentos, especialmente oncológicos, que ha dejado a miles de familias mexicanas sin tratamiento y sin esperanza. La promesa de contar con un sistema de salud “como el de Dinamarca” quedó reducida a una austeridad que más bien es coartada de una política indolente, criminalmente indiferente al sufrimiento de los más vulnerables.
En el terreno institucional, el panorama es igualmente alarmante. El Poder Judicial ha sido capturado y se han eliminado mecanismos esenciales como el Juicio de Amparo, dejando al ciudadano indefenso frente al poder. Los organismos autónomos han sido desmantelados, y se persigue de forma sistemática el pluralismo político y la libertad de expresión.
“No transformaron al país: lo ocuparon. No cambiaron el sistema: lo sometieron al control de un partido que no tolera la crítica ni la disidencia”, denunció el legislador priista por el Estado de Guerrero Añorve Baños. Asegura que, en lugar de democracia, hay manipulación; en lugar de justicia, hay sumisión.
Las cifras que presume el gobierno están maquilladas. Las leyes que protegían al ciudadano, eliminadas. Lo único que realmente avanza en el país, es el poder de Morena y su control absoluto de las instituciones.
No hay transformación, hay abuso. No hay humanismo, hay propaganda.
