Las enfermedades no regresan solas. Regresan cuando el Estado deja de prevenir
Por Félix Muñiz

El coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, lanzó una denuncia grave y documentada: con Morena están regresando enfermedades que ya estaban controladas en México. Lo que durante décadas fue un logro de la salud pública hoy se derrumba por la negligencia, la improvisación y la omisión criminal del gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador.
En sus redes sociales el senador del PRI Manuel Añorve argumentó que en México han reaparecido con incrementos alarmantes la tosferina, el tétanos y la hepatitis B, enfermedades prevenibles mediante vacunación que hoy vuelven a poner en riesgo a miles de niñas, niños y adultos.
A esta lista se suma el regreso del sarampión, una enfermedad que había sido prácticamente erradicada, y la crisis sanitaria provocada por el gusano barrenador en humanos, un problema que evidencia el abandono total de la prevención epidemiológica.
Para el legislador del PRI por el Estado de Guerrero, la ruta para identificar a los responsables es clara. No se trata de fenómenos naturales ni de mala suerte. Las enfermedades no regresan solas; regresan cuando el Estado deja de prevenir.
Las cifras son contundentes y desnudan el fracaso de la política de salud de Morena. Tan solo la vacuna hexavalente, fundamental para proteger a la infancia contra seis enfermedades graves, cayó 35% en 2024 respecto a 2022.
Esta disminución histórica en las coberturas de vacunación no es casualidad, es el resultado directo de una estrategia errónea que desmanteló programas, rompió cadenas de suministro y minimizó la importancia de la vacunación.
Añorve Baños fue categórico al señalar que este retroceso es consecuencia de la política criminal de omisión del sexenio de López Obrador y de quien calificó como el “Dr. Muerte”, Hugo López-Gatell, exsubsecretario de Salud. Ambos, denunció, despreciaron la vacunación, desmantelaron campañas preventivas y abandonaron la medicina preventiva, apostando a la improvisación y a la negación de la realidad.
El daño ya está hecho. Hoy México enfrenta brotes que ponen en riesgo la vida, especialmente en comunidades vulnerables donde el acceso a servicios de salud es limitado. La caída en la vacunación no solo representa un retroceso de décadas, sino una amenaza directa a la salud pública, a la infancia y a la estabilidad del sistema sanitario.
El discurso oficial intenta minimizar el problema, pero la realidad es inocultable. Morena prometió un sistema de salud como el de Dinamarca y entregó un país con enfermedades del siglo pasado. La negligencia gubernamental ha convertido la prevención en una víctima más de la austeridad mal entendida y de la soberbia política.
Desde el PRI advierten que recuperar el control sanitario exigirá voluntad, inversión y responsabilidad, tres elementos ausentes en el actual gobierno.
La salud no admite ideología ni propaganda. Cuando el gobierno falla, las enfermedades avanzan, y hoy México paga el precio de un sexenio que decidió mirar hacia otro lado mientras la prevención se desplomaba.
