En medios tradicionales, domina la soledad (23%), seguida por miedo (21%) y sorpresa (19%)
De la redacción

Con la llegada de la COP30 en noviembre de 2025 en Brasil, América Latina se prepara para ser protagonista en la conversación global sobre la crisis climática. Pero más allá de políticas y cifras, un factor determinante para impulsar soluciones reales está cobrando fuerza: comprender las emociones de las personas frente al medio ambiente, especialmente en países como México.
Un reciente estudio de la plataforma ECR de Delta Analytics, compilado por LatAm Intersect, analizó más de 1.5 millones de menciones en redes sociales y medios tradicionales en México, Argentina y Colombia. El objetivo: entender cómo se sienten los ciudadanos al hablar del medio ambiente. El hallazgo es claro: las emociones importan y pueden marcar la diferencia en la lucha climática.
En México, el análisis reveló que en redes sociales predominan emociones como el miedo (24%), la felicidad (19%) y la sorpresa (18%). Esta mezcla refleja un interés creciente y un vínculo emocional real con los temas ambientales. “En redes sociales, las personas se expresan de forma más espontánea, y eso permite detectar tanto preocupaciones como esperanzas”, explica Roger Darashah, co-director de LatAm Intersect.
Por otro lado, los medios tradicionales muestran un tono más sombrío. En México, la soledad lidera con un 23%, seguida por el miedo (21%) y la sorpresa (19%). Esto sugiere que la narrativa mediática, al enfocarse en desastres o riesgos, puede generar sensaciones de aislamiento o desesperanza frente al cambio climático.
¿Por qué es clave entender esto rumbo a la COP30?
Porque las emociones moldean percepciones, y las percepciones moldean acciones. Si el miedo se convierte en la emoción dominante, puede paralizar; en cambio, si se equilibra con mensajes de posibilidad, comunidad y esperanza, puede convertirse en motor de cambio.
“La conversación sobre el medio ambiente en Latinoamérica ya no es marginal; es central, urgente y emocionalmente activa”, destaca Darashah. Y es precisamente ese dinamismo emocional el que puede usarse para movilizar desde lo local hacia lo global.
En este sentido, la COP30 representa una oportunidad histórica. No solo para que los gobiernos asuman compromisos ambiciosos, sino para que la sociedad civil, medios de comunicación y empresas comprendan que conectar emocionalmente con las personas es una herramienta poderosa para inspirar acción climática.
El estudio también muestra que, aunque el medio ambiente genera preocupación, también despierta alegría y sorpresa, sobre todo en espacios digitales. Esta combinación puede ser una palanca para campañas más humanas, inclusivas y cercanas, que muestren que todos podemos ser parte de la solución.
En resumen, rumbo a la COP30, México y Latinoamérica tienen la oportunidad de liderar no solo con políticas, sino con empatía. Porque entender cómo nos sentimos frente al planeta es el primer paso para protegerlo.
