Condena el homicidio de la dirigente priista en Ometepec y acusa que la violencia desbordada confirma que el gobierno federal ha sido incapaz de frenar la inseguridad que golpea a millones de mexicanos
Por: Félix Muñiz

El asesinato de Claudia Ivette Rodríguez, presidenta seccional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Ometepec y ex comisaria municipal de Milpillas, Guerrero, volvió a encender las alarmas sobre la violencia que devora al país.
La reacción del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, fue contundente: una condena enérgica y una crítica frontal contra el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum y su partido, Morena, al que responsabilizó por la incapacidad de contener la ola de criminalidad.
Desde la dirigencia nacional del tricolor, el senador del PRI Alejandro Moreno denunció que el homicidio de Ivette Rodríguez no es un hecho aislado, sino una prueba más de que México vive una crisis de seguridad fuera de control.
“Este crimen confirma lo que millones viven todos los días. El país está rebasado y el gobierno de Morena no da resultados”, sentenció el también senador.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, “Alito” Moreno acusó que la violencia se ha normalizado mientras las autoridades parecen incapaces de responder. Según señaló, la inseguridad avanza, la impunidad protege a los delincuentes y las familias quedan desamparadas ante un Estado que ha perdido la capacidad de garantizar lo más básico: la vida.
La víctima, Claudia Ivette Rodríguez, era conocida en su comunidad por su participación política y su trabajo local. De acuerdo con el dirigente priista, se trataba de una mujer comprometida con su gente, que dedicó años al servicio comunitario y que hoy se suma a la larga lista de víctimas de la violencia que azota a México.
Para Moreno Cárdenas, el asesinato representa el rostro más brutal de una crisis que, acusa, el gobierno federal ha sido incapaz de enfrentar con seriedad. En su crítica, sostuvo que mientras el crimen organizado se fortalece, la estrategia de seguridad del gobierno ha demostrado ser insuficiente y carente de resultados tangibles.
“El país está rebasado”, insistió el líder del PRI, al advertir que los grupos criminales operan con una libertad alarmante mientras la impunidad se convierte en la norma. En ese contexto, afirmó que México necesita orden, autoridad y un gobierno con carácter para enfrentar al crimen organizado.
El dirigente priista también envió un mensaje directo a la familia de la víctima: aseguró que no están solos y que el partido exigirá justicia hasta que los responsables enfrenten las consecuencias.
Por separado, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI condenó el asesinato y exigió una investigación inmediata y exhaustiva. En un posicionamiento separado, el partido calificó el crimen como un acto cobarde y reiteró su demanda de que no quede impune.
Además, el PRI expresó su solidaridad con la familia de Claudia Ivette Rodríguez, con sus amistades y con la militancia priista en Guerrero, una entidad que desde hace años se encuentra atrapada en una espiral de violencia que parece no tener freno.
“Exigimos a las autoridades una investigación inmediata, justicia para Claudia Ivette y castigo para los responsables”, señaló el organismo partidista.
Mientras tanto, el asesinato vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántas víctimas más serán necesarias para que el Estado recupere el control frente a una violencia que, para millones de mexicanos, dejó de ser noticia y se convirtió en una amarga rutina?
