“De verdad, qué bajo ha caído la diplomacia en México: ¡Un salto cuántico en la carrera política!
Por Félix Muñiz

La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para que la Comisión Permanente del Congreso ratifique a Genaro Lozano como nuevo embajador de México en Italia ha encendido una oleada de críticas en redes sociales y entre voces del ámbito diplomático. Con el hashtag #DiplomaciaAModo, usuarios han manifestado su inconformidad ante lo que consideran una designación carente de méritos diplomáticos y basada en favoritismos políticos.
Genaro Lozano, conocido principalmente por su papel como analista político en televisión y su presencia constante en plataformas como X (antes Twitter), es ahora propuesto para representar a México ante una de las naciones más influyentes de la Unión Europea.
El anuncio ha sido recibido con severa incredulidad por parte de múltiples sectores, que ven en esta designación un nuevo ejemplo de cómo la diplomacia mexicana ha sido degradada a cuotas políticas.
“¡Qué bajo ha caído la diplomacia en México!”
El comentario del cineasta Raúl Gutiérrez, publicado en su cuenta de X, resume el sentir de muchos:
“De verdad, qué bajo ha caído la diplomacia en México! Mañana nada más y nada menos ratifican a Genaro Lozano como embajador en Italia, Sí, así como lo leen… de analista de televisión y opinólogo de Twitter a representante diplomático en Roma. ¡Un salto cuántico en la carrera política!
Con tono irónico, Gutiérrez cuestionó si Lozano estará más enfocado en dar mesas de análisis en la Piazza Navona que en atender la compleja agenda bilateral entre México e Italia.
Diplomacia por dedazo: una tendencia preocupante
Para críticos del actual gobierno, esta nominación no es un hecho aislado, sino parte de una preocupante tendencia en la que las embajadas han sido utilizadas como premios políticos. El historial reciente incluye la designación de figuras sin experiencia diplomática —activistas, exfuncionarios polémicos y ahora, comentaristas de televisión— en puestos clave de representación internacional.
La ratificación de Lozano sería otro paso en esta ruta, minimizando el profesionalismo que históricamente ha caracterizado al Servicio Exterior Mexicano y sustituyéndolo por nombramientos a modo, ligados más a lealtades políticas que a capacidades diplomáticas.
¿Y la meritocracia diplomática?
En círculos académicos y entre diplomáticos de carrera, la indignación no ha pasado desapercibida. Señalan que para llegar a un puesto como embajador en Italia se requieren años de formación, experiencia en relaciones internacionales, conocimiento de la lengua, la cultura y una trayectoria probada en el servicio exterior.
Sin embargo, en este caso, se privilegia la visibilidad mediática sobre la formación diplomática. “La embajada de México en Roma no puede convertirse en un set de televisión. Requiere estrategia, diplomacia y visión de Estado”, publicó otro usuario en X, evidenciando la molestia generalizada.
¿Una embajada más al servicio de la imagen?
Aunque Genaro Lozano cuenta con estudios en relaciones internacionales y ha participado en espacios académicos y mediáticos, su falta de experiencia directa en la diplomacia levanta cuestionamientos válidos sobre su idoneidad para el cargo.
En un momento crucial para reposicionar a México ante la comunidad europea, decisiones como esta siembran dudas sobre la seriedad y profesionalismo con los que el nuevo gobierno conducirá la política exterior. Para muchos, este nombramiento no solo representa una falta de respeto a los diplomáticos de carrera, sino una peligrosa banalización de las funciones del Estado mexicano en el exterior.
