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Cuesta menos una democracia cara que una dictadura gratuita: Alejandro Moreno

Advierte el riesgo autoritario de la reforma electoral de Morena

Por Félix Muñiz

 

 

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una advertencia contundente frente a la reforma electoral de Morena: cuesta menos una democracia cara que una dictadura gratuita. La frase sintetiza una crítica severa al proyecto que impulsa el oficialismo y que, bajo el disfraz de la austeridad, pretende debilitar al Instituto Nacional Electoral (INE), concentrar el poder y erosionar los contrapesos que sostienen la democracia mexicana.

La historia desmiente el relato oficial. La democracia en México no surgió por decreto ni por capricho de un solo partido; es el resultado de décadas de apertura gradual, pluralismo y construcción institucional. Desde 1963, el PRI impulsó reformas que ampliaron la representación, reconocieron a la oposición y sentaron las bases del sistema electoral moderno. Aquel proceso, imperfecto pero decisivo, permitió transitar de un régimen cerrado a uno con elecciones competitivas, alternancia y reglas claras para todos.

Hoy, ese legado está bajo ataque. La reforma que promueve Morena rompe con esa trayectoria y empuja al país hacia un modelo de poder concentrado, donde las reglas se diseñan para quien gobierna. Lejos de ser una actualización técnica, se trata de una operación de Estado para politizar y subordinar al INE**, desmantelando la institución que ha garantizado comicios confiables y estabilidad política.

El INE no es un gasto superfluo: es el pilar de la confianza pública. Su autonomía impide que el gobierno sea juez y parte, frena el uso del aparato estatal para manipular resultados y protege la competencia. Debilitarlo equivale a convertir las elecciones en una simulación, reducir la competencia y asfixiar a la oposición.

El argumento de la austeridad es engañoso y peligroso. La experiencia internacional es clara: Hungría, Nicaragua y Venezuela recortaron instituciones electorales en nombre del ahorro y terminaron pagando con autoritarismo, captura del Estado y pérdida de libertades. México no debe repetir ese camino. Abaratar la democracia sale caro; normalizar el autoritarismo sale devastador.

Además, la iniciativa contempla reducir el financiamiento público a los partidos, abriendo la puerta a la infiltración del crimen organizado en la política. Moreno acusa que Morena ha facilitado esa penetración y que la reforma formalizaría prácticas que ya ocurren: cárteles financiando campañas, imponiendo candidaturas y condicionando decisiones públicas. De ahí la denuncia de un pacto criminal que amenaza la integridad del sistema político.

La reforma también golpea la representatividad del Congreso. Al modificar reglas para sobrerrepresentarse, Morena busca borrar a las minorías y construir un Legislativo dócil, de un solo color, convertido en oficialía de partes del Ejecutivo. Sin contrapesos, la democracia se vacía.

Para el PRI, la llamada reforma es una “Ley Maduro” a la mexicana: una farsa para instaurar una narco-dictadura. Frente a esta amenaza, Alejandro Moreno anuncia una defensa firme de la autonomía del INE, el pluralismo y las libertades. La consigna es clara y urgente: cuesta menos una democracia cara que una dictadura gratuita. México merece instituciones fuertes, elecciones libres y un régimen donde todas las voces cuenten.

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