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Denuncia Alejandro Moreno a Claudia Sheinbaum por difamación: un grito contra el autoritarismo presidencial

Dijo que las mentiras y calumnias de la presidenta Sheinbaum en su contra no son más que distractores de Morena para evadir su responsabilidad ante la evidente y desbordante complicidad entre el gobierno y el crimen organizado

Por Félix Muñiz

  

 

En una muestra más del preocupante autoritarismo que ha comenzado a permear en la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, ha decidido alzar la voz y enfrentar lo que califica como una “cobarde” y “temeraria” campaña de difamación en su contra.

La reciente denuncia del senador del PRI Alejandro Moreno a Claudia Sheinbaum por difamación no solo pone en entredicho la ética del nuevo gobierno, sino que también enciende las alarmas sobre el uso faccioso del poder presidencial en México.

Alejandro Moreno, también presidente de la COPPPAL, fue categórico: las acusaciones de corrupción y lavado de dinero lanzadas por Sheinbaum son falsas, calumniosas y carentes de sustento jurídico. El líder del tricolor, señala que  los tribunales ya han fallado a su favor, demostrando la legalidad y transparencia de su patrimonio.

En sus redes sociales y a traves de un comunicado de prensa “Alito” Moreno espuso: “Usted miente, calumnia y difama”, sentenció Moreno en un mensaje contundente dirigido directamente a la mandataria.

Pero esta denuncia no se queda en el plano nacional. Alejandro Moreno ha anunciado que llevará el caso a instancias internacionales, evidenciando la gravedad del abuso de poder que representa que una presidenta en funciones utilice la tribuna presidencial para atacar sin pruebas a figuras de la oposición. En un país democrático, esta conducta no puede ni debe normalizarse.

Y es que la crítica no se limita al plano personal, sino que va más allá: Moreno acusa a Claudia Sheinbaum de utilizar estas calumnias como cortina de humo para encubrir la relación entre Morena y el crimen organizado. En palabras del priista, “las mentiras de Sheinbaum no son otra cosa más que distractores para evadir la responsabilidad de su partido en la desbordante complicidad con los narcopolíticos”.

Moreno no dudó en señalar directamente a personajes como Adán Augusto López Hernández, a quien calificó de “corrupto” y “vinculado al crimen organizado”, y recordó que, en esos casos, la respuesta de Morena siempre ha sido la misma: “no hay pruebas”. Sin embargo, cuando se trata de perseguir a la oposición, la narrativa oficial se convierte en una maquinaria de linchamiento político.

El líder priista también arremetió contra el expresidente López Obrador y su familia, a quienes acusó de saquear al país. Denunció la instauración de una “narco-dictadura terrorista y comunista” al estilo de Venezuela, alimentada por el uso indiscriminado del aparato estatal para acallar disidencias y desviar la atención de los verdaderos problemas nacionales.

“Vamos a proceder legalmente”, reiteró Moreno, con un llamado a los ciudadanos a no dejarse intimidar. “Ninguna mentira ni amenaza va a silenciarnos”, afirmó.

La denuncia de Alejandro Moreno a Claudia Sheinbaum por difamación marca un punto crítico para la democracia mexicana. ¿Hasta cuándo se permitirá que la presidencia sea utilizada como un instrumento de persecución política? Hoy más que nunca, es necesario defender la legalidad, la libertad de expresión y el derecho a disentir, sin miedo y sin mordazas impuestas desde Palacio Nacional.

 

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