“Conseguir una visa, la cita la venden a 200 dólares”, denunció un usuario en redes
De la redacción
El Consulado de México en República Dominicana enfrenta una grave crisis de legitimidad y credibilidad. Ciudadanos dominicanos, así como residentes en Santo Domingo, han levantado la voz en redes sociales y medios locales para denunciar un servicio deficiente, desorganizado y, según diversos testimonios, plagado de irregularidades. Las acusaciones más repetidas apuntan a la venta ilegal de citas para trámites de visa, una alta tasa de rechazos injustificados y un trato al público que dista mucho de lo que se espera de una representación diplomática.
Uno de los señalamientos más graves es el presunto mercado negro de citas consulares, donde intermediarios cobran hasta 200 dólares por agendar una cita, en complicidad –o al menos bajo la mirada permisiva– de autoridades consulares. Este sistema paralelo ha hecho que muchos dominicanos pierdan la fe en el proceso oficial, recurriendo a mecanismos extraoficiales para tener siquiera una oportunidad de acercarse al mostrador del consulado.
La situación se agrava por la falta de respuesta institucional. Usuarios denuncian que el consulado no contesta llamadas ni correos electrónicos, y que las solicitudes de visa son rechazadas sin explicación ni posibilidad de subsanar errores. “Para esa visa, la cita la venden a 200 dólares”, denunció un usuario en redes. Otro, con frustración, aseguró que es más fácil obtener una visa estadounidense e ingresar a México a través de Estados Unidos que lidiar con el calvario burocrático del consulado en Santo Domingo.
Una ciudadana mexicana residente en la capital dominicana –quien solicitó anonimato por temor a represalias– relató que su esposo dominicano fue rechazado múltiples veces sin justificación clara. Además, reveló la supuesta existencia de una red informal de intermediarios, mayoritariamente ciudadanos haitianos, que acaparan las pocas citas disponibles para luego revenderlas.
La diferencia de trato consular entre los ciudadanos dominicanos y los mexicanos también genera indignación. Mientras los mexicanos pueden ingresar a República Dominicana sin necesidad de visa, los dominicanos deben enfrentar un sistema poco transparente y altamente excluyente para obtener una visa mexicana. Esto contradice el principio de reciprocidad que, en teoría, rige la política consular mexicana.
El silencio del consulado ante estas acusaciones es escandaloso. Hasta el cierre de la edición del medio Diario Libre, no se había recibido ninguna respuesta oficial. Este mutismo institucional solo alimenta las sospechas de corrupción, negligencia y una alarmante falta de control interno.
Todo esto ocurre en un contexto de tensión diplomática y preocupación por la presunta presencia de miembros del crimen organizado mexicano en territorio dominicano. Aunque las autoridades locales han negado operaciones formales de cárteles, reconocen que algunos individuos vinculados a grupos como “Los Rugrats MZ” han estado activos en el país.
El Consulado de México en República Dominicana, lejos de ser un puente diplomático, se ha convertido en un símbolo de opacidad, maltrato y caos.
La falta de transparencia, las irregularidades y el trato discriminatorio no solo deterioran la relación bilateral, sino que atentan contra los derechos fundamentales de los ciudadanos. Urge una respuesta inmediata, contundente y honesta del gobierno mexicano. El silencio ya no es opción.
