Alonso Martínez Canabal subrayó que se incrementan los niveles de dopamina y serotonina en el cerebro
Por Félix Muñiz

El ejercicio físico no solo transforma el cuerpo, también tiene un impacto antidepresivo directo en el cerebro, afirmó el profesor del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Alonso Martínez Canabal, al destacar que los beneficios de la actividad física sobre la salud mental están científicamente comprobados.
De acuerdo con el especialista, practicar ejercicio de manera regular incrementa los niveles de dopamina y serotonina, neurotransmisores clave para el bienestar emocional. “El aumento de estas sustancias tiene un efecto antidepresivo estratégico”, explicó, al tiempo que subrayó que la actividad física es una herramienta accesible y eficaz para mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida.
En contraste, advirtió que el estrés crónico tiene efectos negativos severos en el cerebro, pues disminuye de forma sustancial la neurogénesis, es decir, el proceso de creación de nuevas neuronas. Este fenómeno ha sido observado incluso en estudios post mortem, lo que confirma el impacto profundo del estrés en la salud cerebral.
Martínez Canabal detalló que la memoria, aunque permanece, también cambia constantemente, lo que nos permite no solo retener información, sino reinterpretarla sin que entre en conflicto con aprendizajes previos. Esta capacidad ha sido esencial para la humanidad desde tiempos ancestrales, como lo demuestran civilizaciones como la maya, que dejaron registros de su historia en estelas que hoy permiten comprender su pasado.
La adquisición de la memoria ocurre principalmente en el hipocampo, una estructura cerebral compuesta por neuronas con numerosas conexiones. En ellas, las dendritas —cubiertas de pequeñas “espinas”— reciben información de otras neuronas y generan sinapsis. En esos contactos sinápticos se almacenan los “bits” de información que conforman nuestros recuerdos.
El académico enfatizó que, si bien es importante recordar, también lo es saber reinterpretar los hechos de la vida y avanzar, dejando atrás lo innecesario. Sin embargo, en la depresión este proceso se ve afectado. Existen distintos tipos de este padecimiento, como la depresión mayor y la crónica, caracterizadas por tristeza persistente, falta de concentración, desmotivación y anhedonia, es decir, la incapacidad para disfrutar estímulos placenteros.
Estudios recientes señalan que la depresión está relacionada con sesgos cognitivos, rumiaciones constantes y esquemas autorreferenciados negativos, lo que genera un estado prolongado de ansiedad y abatimiento. Por ello, el especialista definió a la depresión como una enfermedad de la memoria, en la que se pierde la capacidad de construir una visión realista y positiva del entorno.
El ejercicio aeróbico, sin embargo, activa mecanismos de autorreparación cerebral. Investigaciones con resonancia magnética han demostrado que en personas adultas mayores el hipocampo puede aumentar de tamaño cuando realizan actividad física regular. Además, el movimiento estimula la liberación de hormonas y factores de crecimiento que favorecen la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para modificarse, regenerarse y adaptarse.
Estos procesos son fundamentales para contrarrestar los efectos del estrés y la depresión, así como para la recuperación tras accidentes cerebrovasculares o traumatismos. En este contexto, ejercitar el cuerpo se confirma como una de las estrategias más efectivas para cuidar la salud mental, fortalecer la memoria y promover un bienestar integral.
