El crimen del alcalde michoacano es una muestra del abandono del Estado, la inacción del gobierno federal y el crecimiento desbordado de la violencia en México.
Por Félix Muñiz

El brutal asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, ha sacudido nuevamente la conciencia nacional. Para el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, este crimen no es un hecho aislado, sino un reflejo directo del grado de impunidad, violencia e indiferencia institucional que domina en México.
“No fue el primero, ni tampoco será el último, porque tristemente la vida en nuestro México no vale nada”, declaró el senador del PRI Alejandro Moreno con profunda indignación, al lamentar la muerte de un funcionario que, como tantos otros, fue víctima de la inseguridad que el gobierno ha sido incapaz de contener.
El dirigente priista señaló que el asesinato del alcalde demuestra el colapso del Estado de derecho y la ausencia de una estrategia real contra el crimen organizado, que hoy se adueña de municipios enteros ante la pasividad y la complicidad de las autoridades federales.
“No es fácil enfrentar al poder y al crimen organizado al mismo tiempo. Exigir, cuestionar o pedir explicaciones puede costarnos la vida, y eso es lo que está ocurriendo en este país sin ley”, subrayó.
Moreno Cárdenas criticó con severidad la actitud del gobierno federal, al que acusó de minimizar la violencia y callar ante el asesinato de servidores públicos, periodistas y ciudadanos. “Cada muerte debería ser un escándalo nacional, pero nos hemos acostumbrado al horror. El silencio oficial se ha convertido en una forma de complicidad. Hoy, los criminales gobiernan con miedo donde el Estado se ha retirado”.
El líder del PRI hizo un llamado urgente a la sociedad mexicana a no resignarse ante la violencia ni aceptar la impunidad como parte de la vida cotidiana. “No podemos dejar de luchar ni de creer que México puede ser un país mejor”, insistió, al recordar a todos los hombres y mujeres que han perdido la vida “haciendo su trabajo y defendiendo la verdad”.
Moreno advirtió que el asesinato de Carlos Manzo no puede quedar impune y exigió a las autoridades federales y estatales resultados inmediatos, no discursos vacíos. “El país no necesita mañaneras ni justificaciones, necesita justicia. Las familias mexicanas merecen vivir en paz, no en el miedo permanente de ser las próximas víctimas de un sistema que no protege a nadie”.
Con tono firme, reiteró que la seguridad, la paz y la tranquilidad de las familias mexicanas deben ser la prioridad absoluta. “¡México es primero! —expresó—. No hay transformación posible mientras los mexicanos sigan cayendo por culpa de la violencia y la indiferencia del gobierno”.
El asesinato del presidente municipal de Uruapan se suma a la larga lista de funcionarios, líderes sociales y periodistas asesinados en los últimos años. Un crimen más que, como denunció Alejandro Moreno, pone en evidencia que en México reina la impunidad, mientras el Estado se desmorona ante la mirada pasiva del poder.
