Remarcó que la red de corrupción involucra al crimen organizado, a las autoridades y al sistema aduanal mexicano
Por Félix Muñiz

En una contundente publicación en sus redes sociales, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, arremetió con severidad contra el gobierno de Morena, encabezado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, al calificar el llamado “combate al huachicol” como uno de los mayores fraudes del sexenio.
Las acusaciones no solo van dirigidas a la ineficacia de la estrategia, sino al encubrimiento deliberado de una red de corrupción que involucra al crimen organizado, a las autoridades y al sistema aduanal mexicano.
El senador del PRI Alejandro Moreno no se anduvo por las ramas: “¿Se acuerdan del combate al huachicol que presumía Morena? Pues resultó ser el gran fraude del sexenio del impresentable Andrés Manuel López Obrador”.
Su crítica no es aislada ni sin sustento. Recientemente, la propia Embajada de Estados Unidos reveló que el petróleo robado en México está siendo transportado por cárteles hacia Texas, donde es refinado, legalizado y luego reintroducido en territorio mexicano para su venta, como si se tratara de combustible legítimo.
En otras palabras, el crimen organizado encontró en el huachicol una vía de enriquecimiento con la complacencia o complicidad de las autoridades.
Mientras la administración del ex presidente que se distinguió por mentir al pueblo (López Obrador) presumía haber reducido el robo de combustible, la realidad fue otra: el negocio no desapareció, simplemente cambió de manos y de estrategia.
Los grupos criminales operan a gran escala y con una logística sofisticada que, evidentemente, no podría existir sin la vista gorda de las instituciones que deberían combatirlos. Moreno fue tajante: “¿Quién lo mueve? El crimen organizado. ¿Quién lo permite? El gobierno de Morena”.
Lo más grave del asunto no es solo la existencia del delito, sino su institucionalización. El robo de combustible dejó de ser un delito clandestino para convertirse en una industria paralela, una que genera ganancias millonarias y que funciona con la permisividad de un Estado que supuestamente estaba del lado del pueblo. El precio de esta traición lo pagan los ciudadanos, quienes siguen enfrentando precios elevados en las gasolinas, mientras los delincuentes operan con impunidad y acumulación de poder.
La crítica de Alejandro Moreno va más allá de la denuncia: expone el verdadero legado de López Obrador, ese que se oculta detrás de los discursos populistas y las conferencias matutinas. “Corrupción, impunidad y un narcoestado que hace negocio con el petróleo de los mexicanos”, sentenció el líder priista.
México, asegura, necesita un gobierno con el carácter suficiente para enfrentar de verdad al crimen organizado, no para cohabitar con él. “¡Ya basta de mentiras! ¡Vamos a rescatar al país!”, concluyó.
La denuncia no puede tomarse a la ligera. Lo que está en juego no es solo la credibilidad de un sexenio, sino la soberanía energética, la legalidad del Estado y la seguridad nacional. El “combate al huachicol” de Morena fue, según esta crítica, el disfraz perfecto de una nueva forma de corrupción. Una más, pero ahora con sello de impunidad institucionalizada.
