Así lo exige una investigación al asesinato de dos funcionarios del gobierno capitalino como un mensaje del crimen organizado al Estado mexicano
Por Félix Muñiz

El reciente asesinato de dos colaboradores cercanos a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha puesto en evidencia una alarmante realidad: la violencia organizada se ha infiltrado en las instituciones del Estado mexicano.
Ante este crimen, el coordinador de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, alzo la voz exigiendo una línea de investigación clara, que contemple la posibilidad de que se trate de un mensaje del crimen organizado hacia el gobierno de la Ciudad de México.
Y más allá de este caso puntual, ha reiterado una crítica feroz a la fallida estrategia de seguridad del gobierno federal, planteando que es urgente que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo renuncie de manera expresa a los “abrazos, no balazos”.
El legislador panista Ricardo Anaya no escatimo en palabras al calificar esta estrategia como un absoluto fracaso, argumentando que el crimen organizado ha ganado terreno y que la violencia, lejos de disminuir, sigue siendo un flagelo que amenaza a la sociedad y a las propias instituciones. Según el líder panista, el asesinato de los colaboradores de la jefa de gobierno debe ser tratado con total transparencia, con una línea de investigación que no descarte la posible intervención de la delincuencia organizada, dado el perfil y la ejecución profesional del crimen.
El llamado de Anaya Cortés es claro: el gobierno debe enfrentar el crimen con inteligencia, con la fuerza de la investigación y no seguir cediendo ante una estrategia que solo ha permitido que la violencia se dispare y que el crimen organizado se asiente en diversas regiones del país. “Es gravísimo lo que ocurrió”, aseveró Anaya, subrayando que la violencia política ha alcanzado niveles críticos, como lo demuestra el caso de Veracruz y otros estados, donde el control del territorio por parte de grupos criminales es una realidad palpable.
Este tipo de crímenes dijo, no pueden ser tratados como simples hechos aislados. La evidencia que se tiene hasta el momento apunta a un ataque dirigido, con características que denotan un nivel de profesionalismo por parte de los sicarios, lo que hace inevitable que la línea de investigación contemple la intervención de grupos criminales organizados. No puede ser que, ante un ataque tan estructurado y preciso, el gobierno se quede de brazos cruzados.
La violencia en México es un problema que sigue siendo ignorado en gran medida por el gobierno federal, cuyo enfoque en la estrategia de “abrazos, no balazos” ha mostrado su ineficacia. Mientras tanto, los ciudadanos y las instituciones siguen pagando las consecuencias de la incapacidad de las autoridades para tomar decisiones firmes y eficaces en la lucha contra el crimen organizado.
El asesinato de los colaboradores de la Jefa de Gobierno Clara Brugada es solo un recordatorio más de que el crimen organizado sigue siendo una amenaza constante y que la estrategia actual no solo ha fracasado, sino que ha permitido que esta amenaza crezca sin control.
