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El PRI acusa a Morena de imponer un régimen autoritario para proteger sus intereses oscuros

Alejandro Moreno rechaza las declaraciones falaces de la dirigente del partido Morena, Luisa María Alcalde, quien intenta desviar la atención del rechazo social a las reformas del gobierno de Morena

Por Félix Muñiz

 

 

En un tono de abierta confrontación, la dirigencia nacional del PRI, encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó un desplegado público titulado “Lo único que Morena protege son sus turbios intereses”, en el que denuncia con severidad las maniobras autoritarias del partido oficial.

La advertencia es clara: México se encamina hacia un régimen de censura, vigilancia y represión, con un gobierno que ha decidido enterrar la democracia para consolidar su poder absoluto.

Desde el PRI se rechazan categóricamente las declaraciones “falaces” de Luisa María Alcalde, actual dirigente de Morena, a quien acusan de intentar distraer a la opinión pública del creciente rechazo social a las reformas impulsadas por su partido.

Lejos de buscar justicia o gobernabilidad, aseguran los priista, Morena pretende legalizar el espionaje, controlar a los medios, y criminalizar a los disidentes bajo un marco legislativo que viola principios fundamentales de libertad y democracia.

Y es que, en tan solo diez días de periodo extraordinario, el oficialismo pretende aprobar 30 reformas de gran calado, sin diálogo, sin debate público, y pasando por encima de la sociedad civil, la academia y los organismos internacionales. El PRI califica estas reformas como un “asalto legislativo”, un golpe técnico contra el equilibrio de poderes.

Particularmente grave resulta, según la oposición, la llamada “Ley Mordaza”, que abriría la puerta al monitoreo digital masivo, bloqueo de contenidos, multas y hasta cárcel para quienes critiquen al régimen. Una regresión a los tiempos más oscuros del autoritarismo, donde la disidencia era perseguida y la libertad de expresión, un delito.

El senador del PRI Alejandro Moreno acusa además que los estados gobernados por Morena ya muestran señales alarmantes de represión.

Casos como los de Tamaulipas, Puebla y Campeche exhiben una estrategia coordinada para silenciar periodistas y amedrentar voces incómodas, con mandatarios como Layda Sansores y Alejandro Armenta protagonizando escándalos de abuso de poder documentados por activistas y medios independientes.

Pero la denuncia más delicada del PRI apunta hacia los vínculos del partido en el poder con el crimen organizado, una acusación que ya ha sido reflejada, incluso, por el gobierno de Estados Unidos, que recientemente clasificó a México como “adversario extranjero” debido a esta presunta colusión.

Las evidencias van desde fotografías y testimonios hasta reportajes periodísticos que muestran reuniones entre líderes morenistas y grupos delictivos.

La conclusión es alarmante: Morena concentra el Ejecutivo, controla artificialmente el Legislativo y ahora busca someter al Judicial mediante una elección “fraudulenta”, todo con el objetivo de garantizar impunidad y blindar sus intereses más oscuros.

Desde el PRI, el mensaje es contundente: no permitirán que Morena destruya la democracia ni borre los derechos conquistados. Moreno Cárdenas convocó a todos los sectores sociales a cerrar filas para defender las instituciones. “No vamos a permitir que un gobierno autoritario imponga su ley del silencio. México no está en venta, ni su libertad tampoco”, concluyó el dirigente priista.

 

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