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El PRI en el Senado exige al Gobierno de la CDMX reasignar recursos para prevenir inundaciones: crítica severa a la falta de inversión en drenaje

En el Presupuesto 2025, solo 4,400 millones de pesos se destinaron al drenaje y alcantarillado, frente a 23,500 millones para programas sociales

Por Félix Muñiz

 

 

En una severa crítica al manejo del presupuesto por parte del Gobierno de la Ciudad de México, la bancada del PRI en el Senado lanzó un enérgico exhorto para que se reorienten los recursos públicos hacia el fortalecimiento del sistema de drenaje y alcantarillado, ante la alarmante frecuencia de inundaciones en la capital.

La petición es clara: dejar de privilegiar programas asistencialistas de corto plazo y asumir, de una vez por todas, la responsabilidad de invertir en infraestructura crítica.

El reclamo de los senadores priistas no es menor. En el Presupuesto de Egresos 2025, el Gobierno capitalino destinó 23,500 millones de pesos a programas sociales, mientras que apenas 4,400 millones fueron asignados al sistema de drenaje y alcantarillado.

Esta abismal disparidad, según los legisladores, no solo demuestra una alarmante falta de visión, sino también una peligrosa tendencia a utilizar el erario con fines electorales antes que con responsabilidad pública.

“El drenaje no puede seguir siendo un tema olvidado. La prevención de desastres urbanos no es un lujo ni un capricho, es una obligación del Estado”, sentenciaron los senadores del PRI.

Y tienen razón: cada año, miles de familias en la Ciudad de México pierden patrimonio, salud y tranquilidad a causa de lluvias que colapsan un sistema hidráulico evidentemente rebasado, producto de años de omisión y desinterés institucional.

Lo más preocupante es que esta situación no es una sorpresa para nadie. La capital se ha urbanizado de manera acelerada y sin orden, mientras el cambio climático agrava la intensidad y frecuencia de lluvias torrenciales. Aún así, el Gobierno de la Ciudad de México parece seguir actuando como si el colapso hidráulico fuera un evento excepcional, y no un síntoma crónico de una infraestructura colapsada.

El PRI en el Senado no titubeó al señalar que esta omisión presupuestal es, en sí misma, un acto de abandono hacia los capitalinos. “Quienes bloquean la inversión en drenaje son responsables de cada inundación y de cada familia afectada”, advirtieron, en una acusación directa y sin matices.

Lo cierto es que gobernar no es repartir dádivas con fines electorales. Es garantizar derechos fundamentales como el acceso a servicios básicos dignos, seguros y funcionales. Y en este sentido, continuar minimizando la necesidad urgente de fortalecer el sistema de drenaje en la CDMX no solo es irresponsable, sino criminal.

El llamado está hecho. La pregunta ahora es si el Gobierno de la Ciudad de México dejará de mirar para otro lado o seguirá apostando por el clientelismo, mientras la ciudad se hunde, literalmente cada temporada de lluvias.

 

 

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