La reforma centraliza decisiones en la Secretaría de Salud sin controles, sin presupuesto y sin atender adicciones
Por Félix Muñiz

La polémica reforma que busca prohibir los vapeadores, cigarrillos electrónicos y dispositivos análogos desató una lluvia de críticas desde la oposición, encabezada por la senadora Karla Toledo Zamora, del PRI.
Para la legisladora del PRI por el Estado de Campeche Karla Toledo comentó que la propuesta es un claro ejemplo de cómo una mala política pública puede disfrazarse de acción sanitaria, mientras evade responsabilidades reales y profundiza los problemas que dice combatir. Según afirmó, esta prohibición “no fortalece al sistema de salud ni atiende las carencias críticas que hoy padecen miles de familias mexicanas”.
Lejos de mostrarse como una estrategia seria de prevención, la medida—denunció Toledo Zamora—parece responder a una visión punitiva y simplista, en un país donde los hospitales enfrentan insumos insuficientes, infraestructura rebasada y un sistema debilitado. En ese contexto, advirtió que prohibir no resolverá la adicción ni frenará el consumo: lo trasladará directamente al mercado ilegal, donde los dispositivos se comercializan sin control sanitario, sin supervisión de COFEPRIS y en condiciones que ponen en mayor riesgo a los jóvenes.
La senadora no minimizó los daños del vapeo. Sin embargo, calificó de irresponsable abandonar a los usuarios bajo la idea de que prohibir es suficiente. “Una política de salud seria no deja a las personas a su suerte, sino que ofrece información, tratamiento, prevención y acompañamiento”, enfatizó. Para el PRI, el gobierno está evadiendo su deber de fortalecer los servicios de salud mental y los programas de atención a adicciones, optando por un atajo legislativo que podría resultar más dañino que la propia sustancia que intenta controlar.
La crítica más severa surgió al analizar los artículos del dictamen que otorgan a la Secretaría de Salud nuevas facultades para realizar compras consolidadas con particulares. Para Toledo Zamora, esta disposición abre peligrosas puertas a la opacidad y a los mismos esquemas de simulación que ya han marcado a la administración federal. Recordó que el PRI propuso hace un año un proyecto para robustecer la industria farmacéutica nacional, ignorado hasta hoy. “¿Por qué ahora sí les urge comprar a privados? ¿Y quién garantizará que no surjan empresas fantasma como las que ya derivaron en desvíos millonarios sin responsables?”, cuestionó.
La senadora también advirtió sobre la intención de concentrar en la Secretaría de Salud la planeación, sustitución y ampliación de infraestructura hospitalaria, así como la compra de medicamentos y equipos médicos. Para ella, centralizar todo este poder equivale a repetir errores que ya costaron vidas y recursos. “Ahí están Segalmex y Birmex: ejemplos de fallas estructurales donde la centralización solo generó corrupción, desabasto y una cadena de decisiones sin controles”, denunció.
Ante este panorama, el PRI anunció su voto en contra. La legisladora sentenció que México necesita políticas públicas serias, instituciones fuertes y decisiones responsables, no prohibiciones huecas que ocultan incapacidad técnica. Señaló que la reforma no solo empujará a la población hacia el mercado negro, sino que también fortalecerá a redes del crimen organizado que aprovechan cualquier vacío regulatorio.
“Toledo Zamora concluyó que esta prohibición no es una solución, sino un retroceso que pone en riesgo la salud y abre la puerta a la corrupción. México merece algo mejor que ocurrencias legislativas”, remató.
