Reportes oficiales evidencian que, por lo menos, cohabita una organización delictiva en 48 de cada cien municipios del país
Por Félix Muñiz

La retórica oficial de que “el pueblo manda en México” parece alejarse cada día más de la realidad nacional, particularmente cuando la violencia, el miedo y la impunidad dominan gran parte del territorio.
Así lo denunció con contundencia la vicecoordinadora de los diputados del PAN, Noemí Berenice Luna Ayala, quien exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum seriedad y congruencia frente al combate al crimen organizado.
La diputada por el Estado de Zacatecas Noemi Luna señaló que, si la presidenta realmente quiere demostrar que en México manda el pueblo, debería comenzar por limpiar su propio partido, donde persisten figuras señaladas por sus vínculos con el crimen organizado.
“No se puede hablar de transformación ni de lucha por la justicia cuando muchos de los suyos tienen acuerdos con los delincuentes”, afirmó Luna Ayala.
La situación de seguridad en México, donde el crimen organizado ha avanzado con alarmante impunidad, exige mucho más que discursos vacíos. Según datos oficiales citados por la legisladora, de los 2,471 municipios del país, al menos en 1,198 —es decir, el 48%— operan cárteles, bandas o células criminales. “Esta no es una batalla que se esté ganando, es una guerra que se está tolerando”, lamentó.
Lejos de enfrentar con decisión al narcotráfico y demás formas delictivas, el actual gobierno ha heredado y profundizado la política de “abrazos, no balazos” implementada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuya indulgencia hacia los grupos criminales ha tenido consecuencias devastadoras. “Los delincuentes son seres humanos y merecen nuestro respeto”, decía él. Hoy, esa frase resuena como símbolo de una estrategia fallida que ha dejado al país a merced de los cárteles.
“¿De verdad en México manda el pueblo como dice la presidenta?”, cuestionó la legisladora zacatecana Luna Ayala tras escuchar las tibias declaraciones de Claudia Sheinbaum frente al exmandatario estadounidense Donald Trump, quien aseguró que “México y Canadá hacen lo que les decimos”. Para la diputada, la sumisión no solo ocurre a nivel internacional, sino también dentro del país, donde comunidades enteras son dominadas por el crimen sin que haya autoridad que las proteja.
El crimen organizado no solo trafica drogas, también controla el comercio ilegal de vehículos, fauna, flora y recursos naturales, generando un mercado negro de miles de millones de pesos. Mientras tanto, el Estado parece ausente o, peor aún, cómplice.
“¡Seriedad, presidenta!”, exigió la diputada panista. “No puede tapar el sol con un dedo. ¿Quiere credibilidad? Comience por depurar su partido y recuperar la dignidad de un país que está perdiendo su rumbo, mientras muchos de los que están cerca de usted negocian con los mismos que deberían estar tras las rejas”.
