De implementarse, en el mediano plazo se perderían inversiones importantes en México: José Manuel Márquez Estrada
Por Félix Muñiz
En un reciente análisis sobre los posibles efectos de los aranceles propuestos por el gobierno de Estados Unidos, economistas de la UNAM señalaron que, a pesar de lo que algunos podrían pensar, la implementación de estos aranceles no beneficiaría a ninguna de las partes involucradas.
En conferencia de prensa titulada ¿Qué pasa con los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos a México?, los académicos José Manuel Márquez Estrada y Samuel Ortiz Velásquez desglosaron las implicaciones económicas tanto para México como para el mercado estadounidense, resaltando que los costos de estas medidas recaerían principalmente sobre los consumidores estadounidenses y podrían tener efectos perjudiciales para la economía mexicana a mediano plazo.
El académico del Instituto de Investigaciones Económicas Manuel Márquez Estrada, fue enfático al afirmar que la imposición de aranceles “no tiene ganadores”. Si bien estos impuestos pueden aumentar la recaudación en las arcas de los gobiernos, esta ganancia no es inmediata ni estratégica, ya que depende de una planificación y tiempo que no se observa en la actual propuesta estadounidense.
Más allá de los efectos fiscales, los aranceles representan una medida geopolítica, con el fin de reubicar empresas en territorio estadounidense aprovechando las ventajas competitivas de su economía. Sin embargo, esto podría desencadenar un aumento en la inflación y un alza en los costos laborales, lo cual afectaría la competitividad de América del Norte como región integrada, en contraste con otras áreas del mundo donde las economías se muestran más cohesionadas.
En cuanto a México, aunque su mercado interno es fuerte, los economistas advierten que la implementación de aranceles podría frenar las expectativas de crecimiento y dificultar la atracción de nuevas inversiones. El tipo de cambio, que ya se vio afectado con un aumento del dólar a 21.50 pesos, es uno de los primeros impactos visibles. A mediano plazo, la pérdida de inversiones sería inevitable si no se respetara el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que podría incidir negativamente en el desarrollo económico del país. Márquez Estrada también resaltó el hecho de que los productos que cruzan varias veces la frontera antes de su producción final se verían gravemente afectados si se aplicaran aranceles del 25 por ciento en cada cruce, lo que resultaría en una “locura” económica.
Por otro lado, el académico de la Facultad de Economía Samuel Ortiz Velásquez, subrayó que de los más de 10,000 productos que México exporta a Estados Unidos, solo un pequeño porcentaje de ellos asumiría el impacto directo de los aranceles. De los 313 productos más afectados, que totalizan 346,594 millones de dólares, cerca del 80 por ciento del arancel recaería en los sectores de maquinaria, electrónica y autopartes, los cuales son clave para la manufactura en ambos países. En este sentido, los mayores afectados serían las empresas importadoras en Estados Unidos y sus consumidores finales, quienes enfrentarían precios más altos.
Ortiz también destacó que una de las consecuencias de estos aranceles podría ser la pérdida de empleo en México. Si las empresas estadounidenses decidieran producir internamente o comprar productos en países como Vietnam, las cadenas productivas mexicanas, especialmente las del sector automotriz y alimentos, sufrirían una importante reducción de empleo, ya que estas industrias representan dos terceras partes de la manufactura nacional.
A pesar de los retos, ambos expertos coincidieron en que México debe continuar en el T-MEC y buscar la diversificación comercial con otras regiones, especialmente con China, segundo socio comercial de México. Para lograr esto, sugirieron que el país podría revisar su Plan México, una estrategia industrial enfocada en sustituir importaciones chinas, lo que podría incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) de México en un punto porcentual.
Finalmente los académicos de la UNAM concluyen que los aranceles propuestos por Estados Unidos parecen más un punto de partida para futuras negociaciones que una solución a los problemas comerciales.
En un escenario tan complejo, economistas de la UNAM subrayan que, en este tipo de medidas, no hay ganadores claros, y las repercusiones para las economías de ambos países podrían ser más profundas de lo que inicialmente se anticipa.