UNAM alerta por posible caso de sarampión
Por Félix Muñiz

La alerta sanitaria encendida en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por un posible caso de sarampión ha reavivado una de las críticas más severas contra la política de salud pública del país.
Para especialistas y actores políticos, el hecho no solo representa un riesgo epidemiológico, sino también un síntoma de lo que califican como el debilitamiento del sistema de vacunación nacional.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, aseguró que en los últimos siete años se han dejado de aplicar más de 150 millones de vacunas en México, una cifra que —de confirmarse— explicaría por qué enfermedades que se consideraban prácticamente controladas vuelven a encender focos rojos.
El señalamiento del senador del PRI Alejandro Moreno cobra mayor relevancia tras la advertencia emitida por la UNAM, una de las instituciones educativas más importantes de América Latina, donde la sola sospecha de un contagio genera preocupación entre estudiantes, docentes y autoridades sanitarias.
El sarampión no es un padecimiento menor. Se trata de una enfermedad altamente contagiosa que puede derivar en complicaciones graves, especialmente en poblaciones jóvenes no inmunizadas. Durante años, México fue reconocido por sus avances en cobertura de vacunación; sin embargo, la posible reaparición del virus en espacios universitarios plantea preguntas incómodas sobre la capacidad del Estado para sostener esos logros.
Moreno Cárdenas fue contundente al señalar que, mientras el gobierno federal presume la construcción de un sistema de salud “de primer mundo”, la realidad evidencia fallas estructurales. “Prometieron salud universal y lo que entregaron fue desabasto, improvisación y abandono”, sostuvo, al tiempo que criticó la falta de vacunas, el deterioro de los esquemas de inmunización y lo que calificó como una prioridad excesiva en la propaganda gubernamental.
La crítica se intensifica al considerar que el sarampión es prevenible mediante vacunación. Para diversos analistas, permitir el retroceso en la cobertura equivale a abrir la puerta a crisis sanitarias que ya se creían superadas. El problema no es únicamente la aparición de un caso sospechoso, sino el contexto que lo rodea: familias que enfrentan incertidumbre, jóvenes potencialmente expuestos y un sistema que parece reaccionar tarde.
Desde la oposición se advierte que el dinero público habría sido destinado a proyectos considerados no prioritarios, mientras la infraestructura de salud quedaba vulnerable. “Las familias mexicanas hoy están más expuestas que hace siete años. Eso no es austeridad, es abandono criminal”, acusó el líder priista, elevando el tono del debate político en torno a la salud.
Más allá del intercambio partidista, el episodio obliga a reflexionar sobre la importancia de mantener programas de vacunación sólidos. La historia ha demostrado que cuando estos se debilitan, los virus regresan con rapidez. La UNAM, por su peso académico y social, se convierte ahora en un termómetro de un problema mayor.
Si las autoridades no actúan con rapidez para reforzar la inmunización y garantizar el abasto de biológicos, el posible caso de sarampión podría ser apenas una advertencia de lo que está por venir.
En materia de salud pública, los retrocesos no solo se miden en estadísticas, sino en vidas potencialmente en riesgo. Y hoy, la pregunta que queda en el aire es tan simple como inquietante: ¿cómo llegó México a permitir el regreso de enfermedades que ya había derrotado?
