La integración de América del Norte no es una prioridad para Estados Unidos: Héctor Arturo Oropeza García
Por Félix Muñiz
La relación entre México y Estados Unidos se encuentra en un momento crucial, de cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La situación actual presenta un escenario complejo que podría reconfigurar la dinámica comercial y geopolítica de América del Norte.
En una mesa de diálogo sobre los retos de la integración de la región, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM como Héctor Arturo Oropeza García, Diego Valadés Ríos, Claudia Schatan, Carlos Humberto Reyes Díaz e Isidro Morales Moreno compartieron sus análisis sobre las oportunidades y obstáculos que enfrenta México en su relación con su vecino del norte.
El académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM Héctor Arturo Oropeza García enfatizó que la integración de América del Norte no es una prioridad para Estados Unidos. Según él, la actual reconfiguración geopolítica mundial obliga a México a replantear su estrategia.
“El constructo geopolítico de la idea occidental ya no existe”, señaló, destacando el ascenso del bloque euroasiático y el debilitamiento de las alianzas tradicionales, como la de Europa con Estados Unidos.
El académico alertó sobre el regreso de formas de imperialismo por parte de Estados Unidos, un fenómeno que considera clave para entender la relación comercial entre los países de América del Norte. A su juicio, México ha caído en una dependencia de la maquila y el ensamblaje, sin haber logrado un desarrollo industrial propio.
La falta de un plan estratégico más allá de la maquila desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, ha dejado a México con un margen de maniobra limitado en las negociaciones con Estados Unidos.
El investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ) Diego Valadés Ríos resaltó que México enfrenta un fenómeno sin precedentes en cuanto a la forma en que se están llevando a cabo las negociaciones internacionales. Según Valadés, las condiciones son impuestas de manera unilateral por Estados Unidos, un país que enfrenta desequilibrios económicos significativos, como un triple déficit (presupuestal, comercial y de deuda externa).
Esto podría repercutir en la relación comercial, ya que Estados Unidos busca reindustrializarse y fortalecer su economía, incluso a costa de su política exterior.
La economista e investigadora Claudia Schatan abordó la cuestión de la desglobalización, un proceso en el que Estados Unidos parece liderar con una política proteccionista marcada por la construcción de barreras arancelarias. La interrogante que planteó es si este enfoque aislará a Estados Unidos de sus socios comerciales, y cómo esto podría beneficiar o perjudicar a México en la próxima renegociación del T-MEC.
Carlos Humberto Reyes Díaz, académico del IIJ, apuntó que, a más de 30 años de la firma del TLCAN, América del Norte enfrenta el dilema de la obsolescencia. A pesar de los esfuerzos por lograr una integración regional, nunca se consolidó una verdadera unión entre los tres países. En lugar de promover la integración, actualmente se privilegia el aislamiento y el proteccionismo, con discusiones centradas en la guerra arancelaria y el regreso de empresas estadounidenses a su territorio.
Isidro Morales Moreno, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, advirtió que el regreso de Donald Trump a la presidencia podría significar un retorno al neoimperialismo, con políticas agresivas que afecten el equilibrio global. En este contexto, México se ve en la necesidad de replantear su papel ante Estados Unidos, donde la fuerza no será la carta que determine su futuro, sino una estrategia diplomática bien estructurada.
El Futuro de México en América del Norte
El panorama de la próxima revisión del T-MEC es incierto, y México debe prepararse para enfrentar un entorno económico y político cada vez más competitivo. Los expertos coincidieron en que, más que confrontar a Estados Unidos, México debe apostar por fortalecer su posición mediante un “escudo diplomático”. Esto implicaría construir una red de relaciones con sectores empresariales y políticos dentro de Estados Unidos, y repensar su papel en la región.
El desafío no solo radica en las negociaciones comerciales, sino en la capacidad de México para posicionarse como un “vecino estratégico”, más allá de simplemente un socio comercial. En un mundo cada vez más polarizado, la diplomacia, la cooperación y el análisis profundo de las dinámicas globales serán esenciales para asegurar que México no solo sobreviva, sino que prospere dentro del nuevo orden mundial que se avecina.