El coordinador del PRI denuncia presiones, extorsiones y presuntas irregularidades que exigen rendición de cuentas inmediata
Por Félix Muñiz

En un posicionamiento de crítica severa desde el Pleno del Senado de la República, el coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, exigió la comparecencia inmediata del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, y de Jesús Ramírez Cuevas, exvocero del expresidente Andrés Manuel López Obrador, para que “den la cara” y respondan por una serie de acusaciones que —advirtió— no pueden seguir siendo ignoradas por el Estado mexicano.
Añorve Baños fue contundente al señalar que no se trata de un discurso político ni de una confrontación partidista, sino de una exigencia de rendición de cuentas ante hechos que, de confirmarse, implicarían abusos de poder, corrupción y operaciones políticas irregulares desde las más altas esferas del gobierno. “La opacidad no puede ser la norma. Aquí hay señalamientos graves que ameritan explicaciones claras y públicas”, subrayó.
En el caso de Mario Delgado, el senador priista demandó que explique por qué —según diversas versiones— fue presionado y “doblado en cuatro días” por Marx Arriaga, a quien calificó como “porro”, y cómo se habría permitido una presunta extorsión que derivó en la asignación de 100 plazas. Añorve también exigió que el titular de la SEP responda por los señalamientos de huachicol fiscal y el presunto financiamiento irregular de campañas, acusaciones que, dijo, no pueden minimizarse ni archivarse en el silencio.
“¿Quién ordenó? ¿Quién permitió? ¿Quién se benefició?”, cuestionó el coordinador del PRI, al advertir que la educación pública no puede estar secuestrada por intereses políticos ni por redes de presión que operan con total impunidad. Para Añorve, la permanencia de dudas alrededor del secretario de Educación Pública daña la credibilidad institucional y lastima directamente a millones de estudiantes y docentes.
Respecto a Jesús Ramírez Cuevas, el senador exigió que comparezca para aclarar las graves acusaciones vertidas por Julio Scherer Ibarra, relacionadas con presiones indebidas, operaciones políticas irregulares y decisiones tomadas desde el círculo más cercano al poder presidencial. Añorve advirtió que estos señalamientos apuntan a un uso faccioso del aparato del Estado y a prácticas que contradicen el discurso oficial de combate a la corrupción.
Desde la tribuna, el coordinador del Partido Revolucionario Institucional insistió en que el Senado no puede ser cómplice por omisión. “Si no hay nada que ocultar, que vengan y expliquen. Si hay responsabilidades, que se asuman”, sentenció.
El reclamo de Manuel Añorve Baños coloca nuevamente en el centro del debate nacional la exigencia de transparencia y control democrático. En un contexto de múltiples escándalos y señalamientos, la comparecencia de Mario Delgado y Jesús Ramírez Cuevas no es un capricho político: es una obligación institucional para restaurar la confianza pública y demostrar que nadie está por encima de la ley.
