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Gastronomía mexicana, deliciosa riqueza: investigadores de la UNAM destacan su valor cultural, turístico y económico

En los Geoparques Mundiales de la UNESCO representa uno de los ingresos más significativos que fomenta la economía circular: Emmaline Rosado González

Por Félix Muñiz

 

La gastronomía mexicana es mucho más que una expresión culinaria: es identidad, historia, tradición y un motor clave para el desarrollo económico local, afirmaron investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al destacar su relevancia como uno de los principales productos turísticos del país. Su impacto es tal que, en muchas comunidades, los ingresos por comida superan a los generados por artesanías o incluso por el hospedaje.

Así lo señaló Emmaline Montserrat Rosado González, investigadora de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM, quien explicó que la gastronomía es un producto turístico de “fácil salida”, ya que todas las personas necesitan alimentarse, lo que la convierte en una fuente constante y sostenible de ingresos para las localidades.

La especialista subrayó que la cocina tradicional es un rubro integral de la cultura y la identidad de los pueblos, pues refleja valores, saberes ancestrales y la relación histórica entre las comunidades y su entorno natural. Este enfoque cobra especial relevancia en los Geoparques Mundiales de la UNESCO, donde la conservación del patrimonio local es prioritaria y la gastronomía funciona como un medio para preservar recetas, productos y prácticas culinarias tradicionales.

México cuenta actualmente con dos Geoparques Mundiales de la UNESCO, ubicados en Hidalgo y Oaxaca, además de un proyecto aspirante en Múzquiz, Coahuila. En estos territorios, la comida se vincula con la geología, los suelos, la biodiversidad y las prácticas culturales, promoviendo una gestión sostenible del territorio. De acuerdo con Rosado González, los pueblos originarios mantenían dietas saludables basadas en el aprovechamiento consciente de los recursos, muchas de las cuales hoy se busca recuperar.

A nivel internacional, la Red Global de Geoparques, integrada por 229 territorios en 50 países, reconoce a la gastronomía como un eje fundamental, estrechamente ligado a fiestas populares, tradiciones y educación cultural. En Oaxaca, por ejemplo, el patrimonio culinario ancestral, indígena y colonial ha dado lugar a una extraordinaria diversidad de colores y sabores, que hoy se promueve en el Geoparque Mundial UNESCO Mixteca Alta.

El objetivo es que quienes visitan la región no solo conozcan su riqueza geológica, sino que valoren la comida como resultado de la agricultura ancestral, y que esta se convierta en una fuente de ingresos para restaurantes, cooperativas y pequeños productores locales. Para ello, los geoparques impulsan redes de consumo local, donde hoteles y restaurantes adquieren insumos de la comunidad, fortaleciendo una economía circular sostenible.

La comida mexicana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, es también una atracción turística de alcance mundial. Esta distinción ha contribuido a posicionar a México como un destino gastronómico de primer nivel.

Un ejemplo de este esfuerzo es la Guía gastronómica del Geoparque Mundial UNESCO Mixteca Alta, elaborada por Leslie Berenice Márquez Rosado, que documenta la evolución de la cocina regional, utensilios tradicionales, recetas, métodos de cocción y rutas culinarias por distintos municipios.

Actualmente, los planes de acción se centran en la promoción de la gastronomía mexicana como oferta turística, en coordinación con las secretarías de Turismo y Cultura, reafirmando que la cocina nacional no solo deleita paladares, sino que preserva la memoria colectiva y genera bienestar para las comunidades.

 

 

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