Exigen a las autoridades publicar auditorías, convenios y padrones de beneficiarios entre 2019 y 2024
Por Félix Muñiz

La opacidad en el manejo de recursos públicos destinados al desarrollo científico y tecnológico en México ha alcanzado niveles alarmantes.
Senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han lanzado una severa denuncia contra la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), encabezada por Rosaura Ruiz Gutiérrez, por presuntas irregularidades que suman más de 44.5 millones de pesos sin solventar en la Cuenta Pública 2022, correspondientes al extinto Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).
Los legisladores del PRI no sólo demandan una explicación clara, sino que exigen la comparecencia inmediata de Rosaura Ruiz ante el Congreso. Y es que, lejos de cumplir con los principios de rendición de cuentas y transparencia que tanto pregona el actual régimen, la gestión de los recursos científicos ha caído en la opacidad sistemática, la cancelación arbitraria de programas y la inexistencia de evaluaciones técnicas públicas.
La gravedad del caso fue documentada por la propia Auditoría Superior de la Federación (ASF), que detectó múltiples irregularidades sin esclarecer, no sólo en el uso de subsidios y fideicomisos, sino también en la firma de convenios con instituciones académicas. Mientras el país enfrenta desafíos urgentes en materia de innovación y desarrollo científico, la SECIHTI parece operar con una preocupante falta de controles.
Lo más escandaloso es que el cambio institucional de CONACYT a SECIHTI ha servido, denuncian los senadores priistas, como pantalla para evitar rendir cuentas. Lejos de depurar responsabilidades, la nueva administración parece decidida a ocultar los rastros del mal manejo.
“No puede alegarse desconocimiento ni imposibilidad jurídica para rendir cuentas sobre actos administrativos pasados”, señalaron contundentemente los legisladores.
Entre los fondos bajo sospecha se encuentran el Fondo Institucional del CONACYT (FOINS), el Fondo de Innovación Tecnológica (FIT), las Cátedras CONACYT y los Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES). Todos ellos representan pilares fundamentales para la ciencia mexicana, hoy atrapados en un manto de incertidumbre y silencio administrativo.
La proposición presentada por el PRI también exige la publicación íntegra de auditorías internas, padrones de beneficiarios y convenios firmados entre 2019 y 2024. En palabras de los senadores, el compromiso de transparencia debe trascender el cambio de administración, especialmente cuando el gobierno de Claudia Sheinbaum ha insistido en darle continuidad al llamado proyecto de la Cuarta Transformación.
Este escándalo por el desfalco en CONACYT no solo revela una peligrosa negligencia institucional, sino que expone la contradicción entre el discurso oficialista y la realidad de un aparato científico ahogado por la burocracia, la discrecionalidad y el ocultamiento. La ciencia mexicana, hoy más que nunca, necesita luz, no sombras.
La comparecencia de Rosaura Ruiz no es una opción política: es una exigencia democrática. ¿Responderá con hechos o seguirá el silencio cómplice?
