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Investigadores del INAH se congratulan por la salida de Marx Arriaga de la SEP por el mal trabajo que hizo y echar a perder la educación: Rodrigo Martínez

Especialistas llaman a una revisión objetiva del pasado mexicano y a fortalecer la enseñanza de lenguas indígenas sin visiones maniqueas

Por Félix Muñiz

 

 

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expresaron su postura crítica sobre la política educativa reciente y consideraron que la salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública abre una oportunidad para replantear la enseñanza de la historia en México desde una perspectiva más objetiva y académica.

De acuerdo con los especialistas, la reformulación de la historia oficial del país no debe centrarse en reivindicar a los pueblos indígenas en oposición a los españoles, sino en comprender el proceso histórico en toda su complejidad.

Este planteamiento fue abordado durante la presentación del historiador Rodrigo Martínez Baracs, quien reflexionó sobre si es momento de cambiar la historia oficial en México, en el marco de la campaña 18 x 21 Día Internacional de la Lengua Materna.

 

 

 

En su exposición, el académico explicó que la llamada historia oficial se configuró después de la Independencia y se consolidó en el siglo XIX, privilegiando una narrativa liberal e indigenista que se reforzó tras la Revolución Mexicana.

Martínez Baracs señaló que esta versión histórica ha presentado, de manera recurrente, a los pueblos indígenas como los “buenos” y a los españoles como los “malos”, una simplificación que, a su juicio, no permite entender el verdadero origen de México. “Nuestra historia no nació exclusivamente en el mundo prehispánico ni con la Independencia, sino en el periodo colonial, cuando se entrelazaron las historias indígenas y españolas”, expuso. Desde esta perspectiva, afirmó que es momento de superar la narrativa de víctimas y villanos para avanzar hacia una interpretación más equilibrada.

Los investigadores del INAH coincidieron en que la enseñanza impulsada en los libros de texto recientes, bajo la gestión de Arriaga, generó preocupación en la comunidad académica por su carga ideológica y por alejarse del rigor histórico. Consideraron que dicha orientación afectó la formación de generaciones de estudiantes al privilegiar una visión doctrinaria sobre el análisis crítico de los hechos.

En el mismo sentido, los especialistas destacaron que la reformulación de los planes de estudio debe ir acompañada de una enseñanza más sólida de las lenguas indígenas. Reconocieron que la difusión de estas lenguas en medios y espacios culturales es positiva, pero subrayaron que resulta insuficiente si no se incorporan contenidos prácticos y comprensibles en la educación formal. Como ejemplo, mencionaron la importancia de que los estudiantes conozcan etimologías del náhuatl y comprendan el significado de nombres como Tenochtitlan, Iztapalapa o Iztacalco, elementos que forman parte de la vida cotidiana y de la identidad nacional.

Sobre debates simbólicos, como el cambio de denominación de la “Noche Triste” por “Noche Victoriosa”, los académicos señalaron que modificar nombres no transforma la historia. Lo relevante, afirmaron, es comprender de manera objetiva lo ocurrido: una victoria mexica inicial que no impidió la posterior reorganización y triunfo de los españoles.

Finalmente, los investigadores subrayaron que la labor del historiador consiste en la búsqueda de la verdad, más allá de juicios morales simplistas. Coincidieron en que este es un momento clave para revisar la historia oficial con rigor académico y fortalecer una educación que fomente el pensamiento crítico y el conocimiento profundo del pasado mexicano.

 

 

 

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