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La Comida: El gran acto unificador humano según Julieta Flores Jurado

Se ha subestimado su reconocimiento como materia de estudio académico por un sesgo de género

Por Félix Muñiz

 

 

 

La comida, más allá de ser una necesidad fisiológica, se ha consolidado como un fenómeno de gran relevancia social, política y cultural, asegura la académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM Julieta Flores Jurado, quien considera que la comida es uno de los mayores unificadores de la humanidad, al mismo tiempo que puede marcar diferencias significativas entre distintos grupos sociales.

A través de su investigación, la docente Julieta Flores subraya la importancia de estudiar la comida desde una perspectiva más amplia, trascendiendo los límites de las ciencias exactas, para abordarla desde las ciencias sociales y las humanidades.

 

 

Siguiendo la idea del sociólogo francés Marcel Mauss, quien definió la comida como un “hecho social total”, se reconoce que la alimentación tiene repercusiones económicas, religiosas, culturales y estéticas. Según Mauss, no es posible generalizar su significado en la experiencia humana debido a su profunda variabilidad en diferentes contextos sociales.

La comida, por tanto, no solo se asocia con lo biológico, sino también con las prácticas que la rodean, como los rituales religiosos, los actos de identidad y la construcción de la cultura.

En este sentido, Julieta Flores Jurado subraya que el estudio de la comida va mucho más allá de la nutrición o la ingeniería agrícola. La investigación interdisciplinaria, que abarca desde la literatura hasta las ciencias sociales, ofrece una visión más completa sobre el impacto que la comida tiene en la sociedad. En su estudio, se ha enfocado en la relación entre la gastronomía y la literatura, destacando cómo los textos culinarios no solo son recetas, sino que también pueden tener una agenda ideológica, reforzando o cuestionando roles de género y estructuras coloniales.

El desperdicio de alimentos, especialmente en México, es otro tema que preocupa a la investigadora. Según el Banco de Alimentos de México, un tercio de la comida producida en el país se desperdicia, lo que equivale a 38 toneladas por minuto. Esta cantidad podría alimentar a 28.6 millones de personas que viven en carencia alimentaria en México. A nivel global, el desperdicio anual de alimentos alcanza los 1,300 millones de toneladas, lo que resalta la desconexión entre la producción y el consumo responsable de recursos esenciales.

Otro aspecto relevante señalado por Flores Jurado es el sesgo de género que ha acompañado al estudio de la comida. Tradicionalmente, las actividades culinarias han sido consideradas un ámbito privado, asociado principalmente a las mujeres, lo que ha invisibilizado su importancia como objeto académico.

A lo largo de su carrera, la académica ha defendido la idea de que la comida es un campo legítimo de estudio, que no solo tiene implicaciones sociales, sino también políticas. Este enfoque permite que la cocina, vista históricamente como una práctica “privada”, sea reconsiderada como un espacio de discusión pública y de creación de ideas. En este sentido, las mesas de restaurantes y cafés se han convertido en puntos neurálgicos de intercambio de pensamientos, debates y movimientos sociales.

Finalmente, la investigación sobre la comida no es solo una reflexión sobre lo que comemos, sino también sobre lo que representamos al comer. Como señaló el antropólogo Claude Lévi-Strauss, “cocinar es un acto de mediación entre naturaleza y cultura”.

En la cocina, donde se entrelazan tradiciones y creatividad, se dan los procesos que van más allá de la alimentación: son momentos de transformación cultural y social que tienen un impacto profundo en la identidad colectiva e individual.

En conclusión, la comida es mucho más que un simple acto de supervivencia. Es un motor de relaciones sociales, un reflejo de las estructuras de poder, y un elemento clave en la construcción de identidades culturales. Estudiarla, desde un enfoque interdisciplinario, permite entender mejor las dinámicas que configuran nuestras sociedades y las desigualdades que persisten en torno a ella.

 

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