Explicó que esta ley pretende castigar económicamente a los periodistas y medios que critiquen al gobierno
Por Félix Muñiz

Con una contundencia pocas veces vista en la arena política nacional, el presidente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, alzó la voz contra la iniciativa que Morena impulsa en el Senado para reformar la Ley de Telecomunicaciones, la cual constituye un ataque directo a la libertad de expresión y un intento claro del oficialismo por controlar y silenciar a los medios críticos.
El senador del PRI Alejandro Moreno no dudó en llamar a esta propuesta “Ley Censura” y advirtió que, con ella, el gobierno de Morena busca convertirse en el gran censor del país, imponiendo un régimen autoritario en los medios de comunicación.
Explicó que esta ley pretende castigar económicamente a los periodistas y medios que critiquen al gobierno, con multas que podrían alcanzar el 3% de sus ingresos anuales, mientras que a los medios afines al oficialismo se les premiaría con recursos públicos.
“A Morena le estorba la verdad. Le incomoda la crítica y quiere callar al pueblo de México”, sentenció el líder tricolor en un video difundido en sus redes sociales, en el que detalló los mecanismos de censura previstos en la iniciativa. Uno de los más alarmantes, afirmó, es la obligación de los medios electrónicos de distinguir entre información y opinión, algo que —más allá de lo absurdo— pone al Estado como árbitro de la veracidad, abriendo la puerta a la persecución editorial.
“Nunca en ninguna democracia del mundo se le exige a un periodista que advierta cada vez que opina. Esto no es una regulación, es un bozal legal”, criticó Moreno. “En un noticiero de 30 minutos, el gobierno podrá encontrar cualquier pretexto para multarlo y confiscarle los ingresos de todo un año, o peor aún, suspender sus transmisiones”, denunció.
El escándalo no se detiene ahí. Mientras se amenaza a los medios independientes, la reforma contempla que los medios oficialistas puedan acceder hasta al 10% de los ingresos federales y estatales destinados a comunicación social. Es decir, se institucionaliza el “chayote”, ahora legalizado y bendecido por el propio régimen que juró erradicarlo.
“Esto no es otra cosa que una estrategia del poder para premiar a los medios serviles y destruir a los que piensan distinto. Es una aberración jurídica, un atentado contra el periodismo libre, una traición al derecho de los mexicanos a estar informados”, declaró Moreno, quien advirtió que el PRI combatirá esta ley en todas las instancias posibles, incluyendo tribunales nacionales, organismos internacionales y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Mientras Morena intenta vestir la reforma con un disfraz de regulación ética, el verdadero propósito queda claro: blindar al gobierno del escrutinio público, silenciar voces disidentes y construir un ecosistema mediático a su medida.
La Ley Censura no es solo una reforma, es una amenaza. Y si se aprueba, será el golpe más grave a la libertad de expresión en décadas.
