“El derecho a saber no es una concesión del gobierno. Es una garantía constitucional que hoy está siendo pisoteada”
Por Félix Muñiz
La supuesta transparencia del gobierno federal ha quedado reducida a un teatro de simulación, denunció el senador del PAN, Marko Cortés Mendoza, quien acusó que el órgano sustituto del extinto INAI (creado por Morena) niega el acceso a la información en el 99.6% de los casos.
El legislador panista Marko Cortés aseguro que: “Así de fácil se explica por qué Morena desapareció al INAI: porque les incomoda rendir cuentas, les estorba la transparencia y les urge esconder los excesos del poder”, sentenció el también líder panista, tras exhibir los datos que desnudan la opacidad del nuevo organismo.
El nuevo ente, denominado oficialmente “Transparencia para el Pueblo”, ha resuelto 455 de los primeros 457 recursos de revisión a favor de las dependencias oficiales, es decir, ha respaldado de forma casi absoluta las negativas de información emitidas por el gobierno.
Para el político michoacano Marko Cortés, esta cifra no solo es escandalosa, sino “una evidencia clara de que el aparato actual no tiene intención alguna de someterse al escrutinio público”.
Transparencia para el Pueblo: ¿instrumento ciudadano o tapadera oficial?
La crítica del senador se centra en lo que califica como un retroceso alarmante en materia de acceso a la información. “Transparencia para el Pueblo no sirve al pueblo, sirve al poder”, aseguró. Y los números parecen darle la razón.
Mientras el antiguo Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) garantizaba a los ciudadanos una vía legal para acceder a datos gubernamentales, su sustituto ha mostrado ser, hasta ahora, un mero defensor del silencio oficial. De 457 solicitudes ciudadanas, sólo 2 han prosperado.
El resto fueron rechazadas bajo criterios que muchos especialistas consideran arbitrarios y claramente orientados a proteger intereses políticos.
“Esto no es transparencia. Esto es opacidad con disfraz”, añadió Cortés, subrayando que los mexicanos hoy tienen menos herramientas para vigilar el uso del dinero público, las decisiones de sus gobernantes y los contratos asignados sin licitación.
Un ataque a la rendición de cuentas
Desde su desaparición formal, el INAI ha sido objeto de una campaña sistemática para debilitar su legado. La creación exprés de “Transparencia para el Pueblo” fue presentada como un esfuerzo para acercar la información al ciudadano común. Sin embargo, los datos revelan lo contrario: el nuevo órgano ha blindado más al poder que lo que ha iluminado su funcionamiento.
En este contexto, Cortés Mendoza hizo un llamado a la ciudadanía y a la comunidad internacional a no dejar pasar por alto lo que calificó como “un golpe al corazón de la democracia”.
“El derecho a saber no es una concesión del gobierno. Es una garantía constitucional que hoy está siendo pisoteada”, remató.
La simulación tiene límites
Mientras Morena insiste en que el nuevo modelo de transparencia es “más ágil y cercano al pueblo”, los hechos demuestran que lo que realmente se ha instalado es un sistema de censura institucionalizada. Una simulación vestida de participación, pero diseñada para ocultar los excesos, los privilegios y los errores del régimen.
La transparencia en México vive uno de sus peores momentos. Y lo más grave es que está ocurriendo frente a nuestros ojos.
