México no puede ni debe ser aliado de narcodictaduras terroristas y comunistas, como la que encabeza Nicolás Maduro en Venezuela
Por Félix Muñiz

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una de las críticas más duras contra la política exterior del gobierno mexicano al advertir que México no puede guardar silencio frente a lo que ocurre en América Latina, particularmente ante la crisis política y humanitaria en Venezuela.
El senador del PRI Alejandro Moreno en sus redes sociales señaló el mutismo, no solo exhibe la pasividad diplomática del país, sino que también pone en evidencia una postura ambigua que, en los hechos, termina favoreciendo a regímenes autoritarios.
“Alito” Moreno fue contundente: México no puede ni debe ser aliado de narcodictaduras terroristas y comunistas, como la que encabeza Nicolás Maduro en Venezuela. No se trata de un debate ideológico menor, sino de una definición ética y política. Respaldar, directa o indirectamente, a gobiernos que persiguen, encarcelan y asesinan opositores es traicionar los principios históricos de la diplomacia mexicana y su compromiso con la democracia y los derechos humanos.
La denuncia del líder del PRI Nacional se centra en un punto clave: las elecciones de julio de 2024 en Venezuela fueron robadas. Desconocer el resultado real y validar al régimen de Maduro equivale a legitimar una dictadura que ha destruido las instituciones y la voluntad popular. Guardar silencio, como lo ha hecho el gobierno mexicano, no es neutralidad: es complicidad.
México, recordó Alejandro Moreno, tiene una responsabilidad histórica con la libertad, la democracia y la defensa de los derechos humanos. Durante décadas, el PRI mantuvo una postura firme contra cualquier forma de autoritarismo en la región. Hoy, esa tradición contrasta con un gobierno que prefiere el discurso tibio, la ambigüedad calculada y el silencio incómodo frente a las narcodictaduras que amenazan la estabilidad regional.
La crítica es severa porque el contexto lo exige. América Latina enfrenta una expansión de narcogobiernos que no solo oprimen a sus pueblos, sino que representan una amenaza directa para la seguridad continental. En este escenario, insistió Moreno Cárdenas, no es momento de discursos dobles ni de posturas tibias, sino de actuar con claridad, valentía y carácter.
El PRI ha dejado clara su postura: México debe utilizar los medios necesarios para restituir el orden democrático y constitucional en Venezuela. Esto implica abandonar la complacencia diplomática y asumir un liderazgo regional que esté del lado correcto de la historia. Callar ante las dictaduras no es prudencia; es renuncia moral.
Además, Alejandro Moreno subrayó que México debe ser el mejor aliado de Estados Unidos en los temas geopolíticos de América Latina, especialmente frente al avance del autoritarismo. Lejos de debilitar la soberanía nacional, una alianza estratégica fortalece la democracia regional y frena la expansión de regímenes criminales.
El mensaje del PRI es claro y directo: Venezuela libre ya. Y también lo es la advertencia implícita al gobierno mexicano: la historia no absolverá a quienes, por omisión o conveniencia política, decidieron cerrar los ojos ante la dictadura.
