Denunció que una plaga erradicada en décadas pasadas gracias a políticas firmes y coordinación institucional, ha regresado con fuerza devastadora
Por Félix Muñiz

El coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, lanzó una acusación directa y contundente que hoy cobra mayor relevancia: “Desde hace meses lo he denunciado: México está rebasado por el Gusano Barrenador”.
El legislador priista Manuel Añorve publicó en sus redes sociales que lejos de ser una advertencia exagerada, los hechos confirman una crisis sanitaria fuera de control que exhibe el abandono del gobierno federal en materia de sanidad animal y protección al sector ganadero.
El Gusano Barrenador del ganado, una plaga erradicada en décadas pasadas gracias a políticas firmes y coordinación institucional, ha regresado con fuerza devastadora.
Las consecuencias ya son evidentes: millones de pesos en pérdidas económicas, afectaciones directas a pequeños y medianos productores y un golpe severo a la competitividad del sector pecuario nacional. Sin embargo, lo más grave es que el problema ha dejado de ser únicamente económico.
Hoy, el Gusano Barrenador ya representa un riesgo para la salud pública. El propio Ayuntamiento de Copala, Guerrero, ha reconocido casos de afectación en personas, una situación alarmante que confirma la falta de protocolos, vigilancia epidemiológica y respuestas oportunas por parte de las autoridades federales y estatales.
Este escenario refleja algo más profundo: el abandono sistemático de las políticas de sanidad animal durante los gobiernos del partido Morena. La reducción presupuestal, la desaparición de programas preventivos y la falta de coordinación con organismos internacionales han creado el caldo de cultivo perfecto para el resurgimiento de esta plaga.
El legislador priista por el Estado de Guerrero Añorve Baños ha sido claro al señalar que no se trata de un hecho aislado, sino de una cadena de omisiones.
Mientras los productores alzan la voz y los municipios enfrentan las consecuencias, el gobierno federal se limita a discursos vacíos y declaraciones tardías, sin un plan integral para contener la emergencia sanitaria.
La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo se atenderá este problema con acciones contundentes y no solo con retórica política? La incapacidad para frenar el avance del Gusano Barrenador no solo pone en riesgo la economía rural, sino también la salud de comunidades enteras y la seguridad alimentaria del país.
Los gobiernos de Morena han demostrado irresponsabilidad e ineptitud para gobernar un tema tan sensible como la sanidad animal. Minimizar la crisis, negar la gravedad del problema o culpar a administraciones pasadas ya no es una opción cuando las consecuencias están a la vista y afectan directamente a la población.
México no puede permitirse retrocesos en materia sanitaria. La advertencia está hecha y el daño es real. Ignorarla sería condenar al país a una crisis aún mayor, producto de la negligencia, la improvisación y la falta de liderazgo en el manejo de una emergencia que exige respuestas inmediatas y efectivas.
