Se debe garantizar que la migración se atienda con un enfoque humanitario, de derechos humanos, legalidad y corresponsabilidad internacional
Por Félix Muñiz

En un contexto marcado por flujos migratorios crecientes, precarización laboral y falta de certidumbre para la inversión, el senador del PAN Marko Cortés Mendoza lanzó una crítica directa al marco legal vigente al advertir que México carece de una reforma laboral moderna, capaz de responder a la realidad migratoria que hoy enfrenta el país.
El señalamiento del legislador panista por el Estado de Michoacán pone sobre la mesa una deuda estructural del Estado mexicano: la incapacidad de garantizar trabajo digno, inclusión y legalidad para millones de personas, sin importar su estatus migratorio.
Durante el foro “Trabajo sin Fronteras: una Reforma Laboral para la Inclusión y la Igualdad”, el presidente de la Comisión de Organismos Internacionales del Senado sostuvo que el debate no puede reducirse a un ajuste técnico o legislativo, sino que implica una responsabilidad ética y social frente a un fenómeno que ha sido ignorado o mal atendido por las políticas públicas actuales. México, recordó, es simultáneamente país de origen, tránsito, destino y retorno de personas migrantes, una condición que exige reglas claras y un enfoque integral.
Cortés Mendoza fue enfático al señalar que no puede haber integración social sin empleo formal, ni trabajo digno sin respeto pleno a los derechos laborales. Sin embargo, la realidad muestra lo contrario: miles de migrantes enfrentan exclusión, informalidad, abusos y discriminación ante la falta de un marco jurídico que los proteja. Esta omisión, advirtió, no solo vulnera derechos humanos, sino que también genera incertidumbre económica y desalienta la inversión productiva.
“El discurso humanitario no basta cuando las leyes no garantizan inclusión ni condiciones mínimas de legalidad”, dejó entrever el senador panista, al insistir en que la reforma laboral debe **cerrar brechas de desigualdad, proteger derechos y generar condiciones sostenibles de desarrollo humano y económico. La crítica apunta a gobiernos que han preferido la narrativa política antes que una solución estructural al vínculo entre migración y empleo.
Ante representantes de organismos internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ACNUR, Marko Cortés reconoció el papel clave que estas instituciones han jugado para suplir, en muchos casos, las carencias del Estado mexicano. Subrayó que su experiencia técnica ha sido fundamental para avanzar en políticas más humanas y alineadas con estándares internacionales, algo que el marco legal nacional aún no logra consolidar.
El senador del PAN contrastó esta colaboración internacional con la falta de consensos internos y la lentitud legislativa para actualizar las leyes laborales. Desde su perspectiva, el Senado no puede seguir posponiendo una reforma que brinde certeza jurídica, tanto a trabajadores como a empleadores, y que atienda una movilidad humana que ya no es coyuntural, sino permanente.
Finalmente, Cortés Mendoza llamó a que el diálogo se traduzca en propuestas concretas y en una verdadera voluntad política para legislar y supervisar un nuevo marco laboral. Su postura deja claro que, mientras no se asuma con seriedad la relación entre migración y trabajo, México seguirá rezagado frente a los desafíos actuales y lejos de una reforma laboral que esté, verdaderamente, a la altura de la realidad migratoria que vive el país.
