El asesinato del líder limonero Bernardo Bravo en Michoacán exhibe el fracaso del gobierno en seguridad
Por Félix Muñiz

México atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. El país, sumido en una espiral de violencia, ya no enfrenta simples hechos aislados: vive un terrorismo criminal sistemático, así lo denunció con severidad el senador del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, tras el asesinato del líder de los productores de limón en Michoacán Bernardo Bravo.
El líder nacional del PRI Alejandro Moreno señaló que el crimen no es un evento fortuito, sino una muestra más del control territorial que el crimen organizado ejerce sobre más del 70% del territorio nacional.
En entrevista con los medios de comunicación en el Senado, Moreno fue contundente: “Este gobierno ha sido omiso. Protege y solapa a quienes están vinculados con los cárteles, los narcopolíticos de Morena”.
El priista “Alito” Moreno acusó a la administración federal de permitir el crecimiento del narcotráfico bajo una política de simulación, donde los discursos de “pacificación” esconden la expansión del poder criminal en estados como Michoacán, Guerrero, Chiapas y Zacatecas.
El reciente asesinato del líder limonero —quien había denunciado extorsiones y amenazas— se suma a una lista de trece productores ejecutados por alzar la voz contra las redes criminales.
Para Moreno Cárdenas, este patrón de violencia revela un terrorismo criminal que busca infundir miedo y someter a la población rural, mientras el gobierno federal opta por minimizar los hechos bajo la narrativa de “casos aislados”.
El legislador priista criticó que el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, hable de un debilitamiento de los cárteles cuando “las cifras, los territorios y las vidas perdidas muestran lo contrario”. Exigió que García Harfuch asuma su responsabilidad y enfrente con hechos la presencia del crimen organizado en más de 70% del país, fortaleciendo la cooperación internacional con Estados Unidos y Canadá para el combate al tráfico de fentanilo, las drogas sintéticas y el lavado de dinero.
Moreno también denunció el “terrorismo fiscal” que, según él, impulsa el actual gobierno para perseguir empresas, productores y contribuyentes con el fin de obtener recursos ante la crisis económica. “Persiguen a los trabajadores, a los empresarios, mientras los narcopolíticos operan con total impunidad”, sentenció.
El líder del PRI exigió además investigar a funcionarios, gobernadores y alcaldes de Morena presuntamente vinculados con el crimen organizado y con el llamado “Cártel de Macuspana”, al que responsabilizó de la infiltración del narcotráfico en las instituciones públicas desde la administración de Andrés Manuel López Obrador.
“Estamos ante un terrorismo de Estado y un terrorismo criminal que destruye al país”, advirtió Moreno. “Asesinan a alcaldes, a líderes sociales, a productores, y el gobierno calla. México necesita resultados, no excusas. La gente no puede seguir viviendo con miedo”.
El asesinato del líder limonero en Michoacán se ha convertido en un símbolo del colapso de la estrategia de seguridad nacional, un reflejo de la indolencia institucional y del fracaso del Estado para proteger la vida y la dignidad de sus ciudadanos.
Mientras tanto, la violencia continúa cosechando víctimas, y el campo mexicano, asfixiado por el crimen, clama justicia.
