PRI denuncia maniobra política tras carta de retiro de Gertz Manero
Por Félix Muñiz

La crisis institucional que rodea la sorpresiva carta de “retiro” del fiscal Alejandro Gertz Manero elevó la tensión en el Senado y encendió las alarmas en la oposición.
Para los senadores del PRI, lo que el gobierno intenta vender como un trámite administrativo es, en realidad, una operación política cuidadosamente diseñada para someter a la Fiscalía General de la República (FGR) a los intereses del régimen. Y lo dicen sin matices: Morena pretende tener una Fiscalía al servicio del poder.
La bancada del PRI en el Senado rechazó con absoluta firmeza el acuerdo por el cual se pretende reconocer que existe “causa grave” para justificar la supuesta renuncia del fiscal. Para los priistas, la justificación no solo es endeble, sino abiertamente falsa.
A nombre de su bancada, el coordinador Manuel Añorve Baños desmenuzó el fondo del asunto: “Esto no es una renuncia. Es una instrucción con el sello autoritario del gobierno de Morena. Una embajada no es causa grave.
No tiene justificación jurídica”. Y tiene razón. Ni la Constitución, ni la ley, ni el más elemental sentido común avalan que una propuesta diplomática equivalga a una causa grave que amerite la salida del titular de la FGR.
El cuestionamiento central del PRI es contundente: la Constitución establece que la Fiscalía debe ser autónoma, estable e independiente, y que su titular no puede ser removido por simples conveniencias políticas. Sin embargo, lo que hoy se observa, señalan los senadores, es exactamente lo contrario: un fiscal obligado a renunciar para abrir paso a un fiscal a modo, moldeado a la medida del régimen, alguien que no investigue, que no incomode y que no estorbe ante la larga lista de denuncias que pesan sobre la administración morenista.
El senador del PRI por el Estado de Guerrero Manuel Añorve advirtió que Morena y su mayoría legislativa buscan normalizar un escenario profundamente irregular: que un fiscal salga por la puerta de atrás y sea premiado con una embajada.
“Todos saben que esta embajada es un pretexto, el envoltorio de una operación política cuyo objetivo real es el control absoluto de la Fiscalía General de la República”, alertó.
El PRI no solo critica la maniobra; también denuncia el precedente que esto podría sentar. Si el Senado permite que un gobierno reemplace al fiscal mediante presiones disfrazadas de cortesía diplomática, ¿qué impedirá que mañana manipule cualquier otro órgano autónomo? ¿Qué la protegerá del avance del autoritarismo?
La bancada priista cerró filas en torno a una postura de resistencia institucional. Añorve fue tajante:
“Mientras Morena destruye las instituciones, el PRI defenderá a México. Mientras ustedes imponen silencio, nosotros vamos a seguir levantando la voz. Mientras ellos avanzan hacia el autoritarismo, el PRI seguirá firme, crítico y echado para adelante”.
La batalla por la FGR no es menor. Lo que está en juego no es el futuro laboral de Gertz Manero, sino la independencia de una de las instituciones más importantes del país. Por eso, la crítica priista no solo es severa, sino necesaria: México no puede permitirse una Fiscalía General al servicio del poder, ni hoy ni nunca.
