“Amílcar Olán y Pedro Salazar Beltrán, se hicieron millonarios y hasta pronosticaban su descarrilamiento, pero eso es otro “pedo” se burlaban
Por Félix Muñiz

El reciente descarrilamiento del Tren Maya no solo pone en evidencia la falta de planeación y los riesgos para la seguridad de los usuarios, sino que, según denuncias del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, es también la muestra más clara de la corrupción sistemática en uno de los proyectos estrella del sexenio pasado, operado por una red de intereses ligada directamente a los hijos y familiares del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En un pronunciamiento severo en sus redes sociales, el líder priista Alejandro Moreno señaló con nombre y apellido a Amílcar Olán y Pedro Salazar Beltrán, este último sobrino del exmandatario, como responsables de enriquecerse ilícitamente a costa del megaproyecto ferroviario que pretendía ser símbolo de transformación, pero que hoy representa un monumento a la improvisación, el amiguismo y la impunidad.
“Amílcar Olán y Pedro Salazar Beltrán, sobrino del impresentable López Obrador, se llenaron de dinero con el Tren Maya. Se reían, se burlaban, se repartían mochadas como si el país fuera su botín. Hoy que el tren se descarrila, ahí están las consecuencias de su corrupción criminal: vidas en riesgo y un proyecto convertido en ruina”, acusó Moreno Cárdenas.
Corrupción y simulación: el verdadero legado del Tren Maya
Para el presidente del PRI, el nuevo accidente del Tren Maya no es un hecho aislado ni un simple error técnico. Es el resultado directo de una red de corrupción construida desde Palacio Nacional, protegida por el silencio oficial y alimentada por contratos entregados a amigos y familiares del poder sin licitaciones, sin experiencia y sin controles.
El descarrilamiento, ocurrido en un tramo recientemente inaugurado, pone en entredicho no solo la calidad de la obra, sino también la integridad de los responsables de su ejecución. El proyecto, que fue impulsado bajo el discurso de desarrollo para el sureste, ha terminado como un símbolo de saqueo disfrazado de progreso.
“Morena es una mafia, no un partido político”
Con un tono duro y directo, Moreno Cárdenas criticó al partido en el poder, Morena, acusándolo de operar como una “bola de corruptos y bandidos que solo saben robar y mentir”.
“Se carcajearon del pueblo, se burlaron de México, y ahora todo el país paga los platos rotos. Este nuevo accidente del Tren Maya no es más que la consecuencia natural de años de impunidad, tráfico de influencias y desdén por el bien común”, añadió el dirigente priista.
Un llamado a la rendición de cuentas
Alejandro Moreno exigió una investigación independiente y transparente que lleve ante la justicia a todos los responsables, sin importar su parentesco o cercanía con el expresidente López Obrador. Señaló que México no puede seguir tolerando que megaproyectos se utilicen como caja chica para grupos de poder disfrazados de gobierno.
“El Tren Maya debía ser una obra de Estado, pero terminó como botín de una familia y sus amigos. Hoy, más que nunca, es urgente castigar a los responsables y rescatar al país del desastre que dejó el sexenio más corrupto de la historia reciente”, concluyó.
El nuevo descarrilamiento no solo despierta preocupación por la seguridad del proyecto, sino que vuelve a encender los focos rojos sobre el uso indebido del poder en México y la necesidad de una verdadera rendición de cuentas.
