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PRI exige esclarecer cadena de custodia de paquetes electorales, cómputo de votos y auditorías; reitera que no votaran el 1 de junio

Alejandro Moreno denunció que la elección es “la farsa más grande” para destruir la justicia e imponer jueces subordinados a Morena

Por Félix Muñiz

 

 

 

A tres días de la elección de jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha alzado la voz para denunciar irregularidades en el proceso e informar que no participará en lo que califica como una “simulación sin precedentes”.

En una postura firme y propositiva, los senadores priistas exigen garantías mínimas de transparencia, legalidad e imparcialidad para preservar la independencia judicial y evitar la consolidación de un poder hegemónico.

El coordinador de la bancada del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, reafirmó que su bancada no respaldará con su voto una elección que consideran ilegítima: “Fuimos congruentes al votar en contra de esta reforma que vulnera al Poder Judicial, y lo seremos también al no participar en una farsa diseñada a la medida del oficialismo”.

En la misma línea, el presidente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas fue contundente al señalar que esta elección pretende someter al sistema judicial a los intereses del gobierno. “Es la farsa más grande que se ha hecho en este país. Buscan jueces parciales, totalmente subordinados al poder de Morena”, sostuvo.

El PRI ha elevado un llamado a las autoridades para esclarecer aspectos clave del proceso. El senador Miguel Ángel Riquelme Solís presentó un punto de acuerdo en el que exige al Instituto Nacional Electoral (INE) información precisa sobre la cadena de custodia de los paquetes electorales, los mecanismos de cómputo de votos y las auditorías tecnológicas que aseguren transparencia y certeza en el resultado. Asimismo, pidió a las Secretarías de Gobernación y Seguridad, la Guardia Nacional y la Fiscalía General, un informe detallado sobre los hechos de violencia contra aspirantes y las medidas implementadas para su protección.

“El proceso judicial enfrenta graves deficiencias estructurales: inequidad económica, ausencia de fiscalización clara, riesgos de infiltración del crimen organizado y manipulación partidista”, alertó Riquelme, subrayando que “no se puede permitir que esta elección entregue el Poder Judicial al control político o criminal”.

Por su parte, la senadora Carolina Viggiano Austria criticó que los futuros jueces carecerán de independencia, al ser electos por una maquinaria de movilización controlada por el gobierno. Además, cuestionó duramente la actuación de la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, al considerar que ha cedido ante presiones del Ejecutivo: “El INE no está diseñado para la elección de jueces”.

Desde una visión constructiva, el PRI propone revisar a fondo el proceso, establecer mecanismos de verificación independientes, auditar las herramientas tecnológicas y garantizar la seguridad de todos los participantes. En lugar de una simulación electoral, los priistas proponen una reforma auténtica del sistema de justicia, basada en la imparcialidad, la independencia judicial y el fortalecimiento de los contrapesos democráticos.

 

 

 

 

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