Advierten que las obras faraónicas han generado pérdidas por más de 5 mil 600 millones de pesos en un año y que la deuda pública del país se disparó en más de 2 billones
Por Félix Muñiz

En una dura crítica al manejo presupuestal del actual gobierno federal, la bancada del PRI en el Senado ha lanzado un enérgico exhorto a la presidenta Claudias Sheinbaum para poner fin al dispendio en megaproyectos deficitarios como el Tren Maya, Mexicana de Aviación y el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” (AIFA).
Los legisladores priistas denuncian que estas obras emblemáticas del sexenio no solo arrastran pérdidas millonarias, sino que están contribuyendo peligrosamente al incremento de la deuda pública de México, que ya supera los 17 billones 673 mil millones de pesos.
La demanda del PRI, presentada a través de un punto de acuerdo, no escatima en señalar los estragos financieros de proyectos que (lejos de generar desarrollo sostenible) han terminado por convertirse en cargas presupuestales sin retorno claro.
El Tren Maya, por ejemplo, apenas recuperó el 9.6% de sus costos operativos en 2024, arrojando una pérdida de 2 mil 561 millones de pesos. La situación del AIFA no es menos grave: entre 2022 y 2023 acumuló pérdidas por mil 568 millones, a pesar de los subsidios federales por más de 2 mil 400 millones de pesos. La resucitada Mexicana de Aviación, manejada ahora por las Fuerzas Armadas, ha reportado pérdidas por mil 432 millones desde su relanzamiento, operando con niveles de ocupación alarmantemente bajos.
Lo más preocupante es que, mientras estos proyectos continúan absorbiendo recursos a manos llenas, los indicadores económicos y sociales del país muestran señales de alarma. En el último año, la deuda pública creció en más de 2 billones de pesos, y se prevé que alcance el 60% del PIB hacia 2026, en un contexto de crecimiento económico estancado en 0%. A ello se suma un subejercicio del gasto por más de 224 mil millones, y un aumento del 13.1% en el pago de intereses y comisiones por esa misma deuda.
¿Qué se ha logrado con este gasto desproporcionado? Afirman los senadores del PRI, poco o nada. “La infraestructura puede esperar, pero la salud no. Los aeropuertos pueden operar con mejoras graduales, pero la educación de nuestros niños y la seguridad en las calles son urgencias que no admiten postergación”, sentencian los legisladores en su comunicado.
Exigen que los recursos asignados a estas obras sean reorientados urgentemente a rubros críticos como salud, seguridad pública y educación, sectores que han sido desatendidos durante el actual sexenio.
Este llamado cobra fuerza en un momento donde hospitales carecen de insumos, policías civiles están mal equipadas, y millones de estudiantes enfrentan condiciones escolares precarias. Mientras tanto, los megaproyectos siguen funcionando con lógica de propaganda, no de eficiencia.
El PRI pone el dedo en la llaga: México no puede darse el lujo de seguir financiando elefantes blancos que benefician más al discurso oficial que a la población. La prioridad debe estar en salvar vidas, proteger a los ciudadanos y educar con dignidad. Insistir en lo contrario no es solo insensato, es irresponsable.
