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PRI exige replantear Litio MX ante fracaso operativo y pérdida de oportunidades para México

A casi tres años de su creación, la empresa estatal no ha iniciado operaciones ni generado ingresos; senadores priistas exigen al gobierno federal rediseñar la estrategia nacional del litio

Por Félix Muñiz

 

A casi tres años de su creación, la empresa estatal “Litio MX” se ha convertido en un claro ejemplo de cómo el discurso grandilocuente puede chocar con una ejecución deficiente.

Así lo denunció la bancada del PRI en la Comisión Permanente, al exhortar al gobierno federal a reconsiderar la viabilidad de Litio MX y replantear la estrategia nacional para el aprovechamiento del litio, un recurso clave para el futuro energético de México y del mundo.

Lo que prometía ser la “nueva PEMEX del litio”, hoy opera en una realidad paralela: sin exploraciones, sin contratos, sin ingresos, y con pérdidas financieras. Según los datos presentados, la empresa no ha iniciado operaciones mineras reales, no cuenta con proyectos de inversión activos, ni ha firmado contratos de exploración en la zona de reserva minera nacional en Sonora, donde se encuentran los yacimientos más prometedores.

Peor aún: Litio MX ha operado con un presupuesto acumulado de 31.2 millones de pesos, destinados casi exclusivamente al pago de nómina para un equipo que apenas suma cinco plazas permanentes y nueve eventuales. Sus activos son ridículos —menos de 200 pesos— y en el primer trimestre de 2025 reportó pérdidas por 53,436 pesos. El sueño de la soberanía energética se está pagando caro, y sin resultados.

Los priistas recordaron que el discurso oficial equiparó la creación de Litio MX con la histórica nacionalización del petróleo en 1938. Sin embargo, los hechos muestran un proyecto atrapado en su fase más burocrática, sin avances técnicos que permitan pensar en una pronta industrialización del litio mexicano. El único logro tangible —la obtención de carbonato de litio grado batería en laboratorio, en conjunto con el CIMAV del CONACYT— aún se mantiene en etapa experimental, sin infraestructura para su producción a gran escala.

Mientras tanto, otros países ya están ocupando su lugar en el mercado internacional del litio, asegurando inversiones, creando empleos e impulsando su desarrollo tecnológico. México, en contraste, permanece paralizado, desaprovechando uno de los recursos estratégicos del siglo XXI.

El PRI fue claro: mantener a Litio MX en su estado actual representa un gasto público sin retorno, además de un enorme costo de oportunidad. México podría convertirse en un proveedor clave para el mercado norteamericano, especialmente en el contexto del T-MEC, pero la falta de visión técnica y de estrategia está dejando pasar una oportunidad histórica.

Replantear no solo es una opción: es una urgencia nacional. Si el gobierno insiste en mantener un proyecto sin rumbo, los costos económicos, tecnológicos y geopolíticos serán cada vez más difíciles de revertir.

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